Sábado , 24 Diciembre 2016

Artículos deJulio Á. Fariñas

Mientras la inmensa mayoría del pueblo venezolano se juega la vida en la calle desde hace más de 100 días, los chavistas más avispados y que más tienen que perder se apresuran a abandonar el barco

Ante el masivo respaldo de los venezolanos a la convocatoria de la oposición para tratar de abortar por la vía pacífica la deriva totalitaria de Maduro y su cohorte de cleptócratas, son muchos los que se preguntan: ¿y ahora, qué?


Leopoldo López, el preso político más emblemático de Venezuela, ha sido trasladado en la madrugada del pasado sábado desde el penal militar de Ramo Verde a su domicilio familiar en el barrio caraqueño de los Palos Grandes. De momento sigue privado de libertad, pero ya hay indicios suficientes para pensar que este puede ser el principio del fin de la pesadilla de casi 30 millones de venezolanos.

Cuba y Venezuela viven momentos decisivos para su futuro.  Los  gobiernos de ambos países se ven afectados muy de cerca por los efectos de la llegada del huracán Trump a la Casa Blanca pero no se los mide por el mismo rasero.

Setenta días de protestas cada vez más concurridas, a pesar de la brutal represión de que son objeto y que ya se ha cobrado cerca de un centenar de vidas humanas, más un millar de detenidos y más de medio país militarizado esbozan un alarmante horizonte en el que cada día se ve más lejana una salida pacífica.

Lo de Venezuela está adquiriendo cada día tintes más dramáticos. Las protestas callejeras que empezaron hace mes y medio, son más masivas cada día, y no solo en Caracas. Las hijas y demás familia de la cleptocracia chavista está siendo objeto de escraches desde Australia hasta Miami, pasando por Barcelona y Madrid.

Venezuela sigue avanzando hacia el caos con un Nicolás Maduro que se sostiene en el poder a pesar de la creciente presión popular en la calle y el cada día mayor aislamiento internacional. Su único sustento es un Vladimir Padrino, ministro de Defensa, más discreto en las formas, pero más peligroso, porque controla todo el aparato represivo del Estado.

Los venezolanos y, ya no solo los de la oposición, también la inmensa mayoría de los chavistas de a pié, no están dispuestos a seguir aguantando la cleptocracia que comanda el actual inquilino del palacio presidencial de Miraflores.