Donde ganar no lo es todo

El espectáculo está por encima de la victoria en el Gran Prix de Esteiro

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Podría pensarse que una competición bautizada como Gran Prix debería tener la velocidad y el afán de victoria como objetivos principales. Pero cuando ambas palabras van seguidas de los términos carrilanas y Esteiro, la cosa cambia. Y es que, aunque en la prueba que este domingo se disputó en la localidad muradana hubo vencedores y vencidos, la diversión y el espectáculo estuvieron, como viene ocurriendo durante los últimos 30 años, por encima de todo.

Ya en la primera prueba, la de niños, una lancha que cambió el mar por el asfalto desató los aplausos del público, que alcanzaron los picos más elevados en la categoría de carrilanas lentas. Ahí estaba de nuevo Gerente, el gran impulsor del Gran Prix de Carrilanas de Esteiro, con uno de los bólidos de madera a los que él mismo da forma. Tampoco falló A peja, un triciclo de alcornoque. Pero el diseño que encandiló al respetable fue el que rendía homenaje al mundo gay, con bandera multicolor incluida.

Sí hubo, como en toda prueba, vencedores. Fueron Anxo Gómez y Manuel Priegue, de la escudería Xeilana, que el sábado, en la pole position, habían quedado segundos. Superaron a los que habían sido primeros entonces, Fabio Romero y Fran Piñeiro, de Cachibois.

Se subieron al podio más tarde de lo previsto. Un desmayo, probablemente debido al calor, obligó a activar el dispositivo de emergencias justo antes del inicio de las competiciones, que sufrieron una importante demora.

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