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La venta de patata a granel continúa en A Mariña pese a estar prohibido

Se ofrece en puestos ambulantes de los mercados como el celebrado ayer en Ribadeo, y también en algunos supermercados


RIBADEO / LA VOZ

Desde el pasado viernes, la venta de patata a granel está prohibida en A Mariña. Sin embargo, se sigue ofreciendo a los consumidores tanto en mercadillos locales -la prueba se vio ayer en el semanal de Ribadeo- como incluso en algunos supermercados y cadenas de alimentación. Sin embargo, la orden de la Xunta es clara. El viernes se publicaba la resolución de la Dirección General de Ganadería, Agricultura e Industrias Agroalimentarias, por la que se establecían las zonas infestadas y las zonas tampón y se implementaban las medidas para la erradicación y control de la polilla guatemalteca (Tecia solanivora Povolny) en Galicia. En el apartado dedicado a las medidas de erradicación para los operadores de patatas localizados en la zona infestada, se indica, textualmente: «Se prohíbe la comercialización de patatas a granel».

En teoría, desde el viernes, la única patata que se puede vender en A Mariña es la destinada al consumo directo, que deberán «ir preparadas y envasadas para el consumidor final». También está prohibido comercializar patatas producidas en A Mariña.

Sin embargo, el grueso de estas normas se vulnera. Y no se hace buscando un beneficio explícito, sino a tenor de los vendedores consultados ayer en el mercado de Ribadeo, por desconocimiento de la normativa.

«Si a teño que vender en bolsas case mellor, porque así sempre podes colar pataca que non é tan boa. Ao tela a granel, a xente ven, escolle a mellor e deixa a mala. Para min no vai supor ningún problema. Irei buscar as etiquetas e poñereina en redes. De feito era algo que antes xa facía», manifestó en vendedor ayer en el mercadillo semanal de Ribadeo, que acude cada semana procedente de un municipio de fuera de A Mariña.

 

Registrar las plantaciones

En tanto, los mariñanos siguen registrando sus plantaciones de patata en las oficinas agrarias de la Xunta, para optar a las indemnizaciones. Lo habitual es que se acuda a primera hora de la mañana, generándose colas. Todos reciben trampas para la polilla.

La Xunta delegó en la policía local el control del tubérculo en los mercados locales

Otra orden en la que parece que no se está haciendo especial hincapié es en la delegación de la Xunta en los Concellos de la vigilancia y control de la patata que se vende en los mercadillos, como se pudo comprobar ayer en el de Ribadeo.

Por otro lado, el desconocimiento de las normas estipuladas por la Xunta también se hace extensibles a las que se han establecido (en la reunión celebrada el jueves en Santiago entre la conselleira de Medio Rural y el delegado del gobierno en Galicia) para controlar el transporte de patata y evitar que salga tubérculo de A Mariña. «Entón non poderei sacar a pataca que non venda?», comentaba un vendedor, ayer en el mercado de Ribadeo, residente en un municipio lucense fuera de A Mariña. Y añadía: «Que Tráfico vai facer controis a partir da semana que ven? Pois non o sabía. O mellor vai ser deixar de traer pataca», sentenciaba, mostrando también su sorpresa por la cuantía de las multas por infringir la norma, de entre 300 y 3.000 euros.

Y es que desde el pasado viernes está prohibido el movimiento de patatas cultivadas en A Mariña, «salvo que se realice bajo control oficial hacia vertederos autorizadas», esto es, para ser destruidas. El decreto de la Xunta también dice que «la entrada y circulación de patata de consumo en las zonas infestadas se realizará exclusivamente para el consumo directo e irán preparadas y envasadas para el consumidor final». Algo que en la actualidad se vulnera, tal y como se pudo comprobar en el mercadillo semanal de los miércoles, en Ribadeo.

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