Rey Balbís, de San Cibrao a Cuba pasando por la guerra, la cárcel y la guerrilla

Su maestro Don Camilo influyó en su activismo social

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VIVEIRO / LA VOZ

A principios del siglo XX miles de gallegos emigraron a Cuba para encontrar mejor vida y un futuro distinto. El capitalismo ofrecía grandes expectativas y oportunidades. Sesenta años después, tras la victoria de Fidel, otros gallegos _menores en número pero no en ilusión_ también viajaron allí. Esperaban ver realizados sus sueños socialistas, revolucionarios, igualitarios… Eran los guerrilleros antifranquistas, los exiliados, los derrotados...

Uno de ellos era de San Cibrao (Cervo). Se llamaba Francisco Rey Balbís y había nacido el 19 de marzo de 1917. Su padre, Benigno Rey Infante, era un patrón de barco de ideas progresistas y anarquistas. Y su madre, María Balbís Franco, se dedicaba a la casa, a la labranza, al trabajo… Tuvieron once hijos pero solo cuatro llegaron a adultos.

Su infancia transcurrió en San Cibrao, en la playa, en la escuela, ayudando a su madre…. Hasta que, a los 9 años, la familia se trasladó a Gandarío (Bergondo), cerca de Sada. Francisco acudió a la escuela hasta que pudo trabajar. Era ayudante de ferreiro y por las noches acudía a la parroquia de Ouces, a las clases nocturnas de Don Camilo, un prototipo de maestro de la República.

Su influencia _y la de un hogar en el que era habitual aportar dinero a colectas en favor de la Unión Soviética_ lo introdujo en el activismo social y en círculos políticos y sindicales. En los años 30 Sada bullía de fervor republicano. Ramón Suárez Picallo era diputado por la emigración y denunciaba las duras condiciones de vida de los marineros.

Pero el 18 de julio de 1936 todo cambió. Empezaron los tiros, los paseos y Juan Antonio, hermano del diputado, secretario de la CNT local, apareció asesinado. En ese marco, citaron a Rey Balbís para incorporarse al frente de Teruel con los sublevados. Pero pronto desertó y pasó a la zona republicana.

Jefe de la IV Agrupación

Perdió la guerra. No pudo escapar a Francia y anduvo huido hasta que logró llegar a Galicia. No le quedó otra que entregarse. Lo condenaron a 30 años de cárcel. En 1945 consiguió la libertad condicional, se hizo viajante y pasó a la clandestinidad con el nombre de Moncho, el de su más querido hermano fallecido a corta edad.

Por esos años, el Partido Comunista de España (PCE) había enviado a Galicia al orensano Gómez Gayoso para reconstruir el partido y organizar la guerrilla. Rey Balbís colaboró con él y con Antonio Seoane y crearon varios grupos que operaron por el norte de A Coruña y Lugo.

Todos ellos estaban dirigidos por Marcelino Rodríguez Fernández, Marrofer, un comunista asturiano que _según el periodista Javier Rivera_ había dado clases particulares en Celeiro antes de echarse al monte. Marrofer cayó en Betanzos en 1946 y su sucesor, Manuel Ponte, al año siguiente. Y fue entonces cuando Rey Balbís, Moncho, fue designado Jefe de la IV Agrupación de Guerrilleros de Galicia.

mfvizoso@gmail.com FOTOS: De archivos públicos (PC, PCPE...) y Sotelo Blanco

Un tío en La Habana, un labrador de Muras que lo hizo comunista y familia en Xove y San Cibrao

Cuba fue destino preferente de los exiliados tras la guerra por la relación y los vínculos presentes en las vivencias familiares de muchos de ellos. El propio Balbís explicó que su nombre, Francisco, se debía a un tío suyo, emigrante en la isla y con negocios en ella, que murió al hundirse su barco tras el paso de uno de los frecuentes ciclones del Caribe.

La familia de Moncho quedó truncada y dispersa por la guerra. Cuando marchó a Gandarío, en San Cibrao quedaron dos hermanas, según explicó el xovense Antonio Rey _pariente de Rey Balbís_ al periodista Javier Rivera que afirma que en la villa residían también dos primas suyas, Jesusa y Lola, ya fallecidas, con otra hermana casada en Viveiro. Según él, su único pariente en la localidad es Jaime Rey Insua, hijo de Jesusa.

Moncho fue antes anarquista que comunista. Militó en las Juventudes Libertarias de la FAI y luego «abracé el comunismo en la Cárcel Modelo de A Coruña un 7 de noviembre de 1941. Mucho tuvo que ver en ello Xesús Guzmán Carreiras, un hombre extraordinario».

Guzmán era un labrador de Muras que fundara en 1933 la agrupación socialista local, de la que era vicepresidente. En agosto del 36 fue detenido en Viveiro y condenado por rebelión a 30 años de reclusión en un Consejo de Guerra celebrado en Lugo el 18 de enero de 1937.

Tenía 52 años cuando conoció al joven Rey Balbís que le profesaba gran admiración y respeto. «Nos llevábamos muy bien y él supo inculcarme sus férreas convicciones comunistas. Fue un padre para mí», afirmó. Y es que cuando salió de la Modelo en 1945, con 27 años, ya nada volvió a ser igual para él.

memoria de mariñáns

por martín fernández

Se casó dos veces y dejó el PCE por el partido de Líster

Rey Balbís dirigió la agrupación guerrillera comunista durante cuatro años. Unos de sus miembros cayeron a manos de la Guardia Civil y los falangistas. Otros se exiliaron cuando el PCE dijo basta. Y algunos siguieron en el monte hasta que el paso de los años consumió la ilusión y el respaldo social y destiñó sus ideas…

La guerrilla había tenido un apoyo popular sin el que hubiera sido imposible su supervivencia. Pero en 1947, tras la Ley de represión del bandidaje, el PCE varió su estrategia y acordó su retirada del monte.

Moncho huyó a Francia en 1951 con su compañera, la guerrillera Remedios Gallego Abeledo, Marita. Según dijo a la revista Propuesta Comunista «cruzamos armados por lugares inhóspitos y peligrosos de los Pirineos por los que nadie, ni las cabras, pasara antes».

En Francia, trabajó para el PCE bajo el mando de Julián Grimau, luego asesinado en Madrid al ser arrojado por una ventana de la Dirección General de Seguridad. Acudió al Congreso de Praga y se colocó en la Unesco. En 1962 murió su mujer y él se quedó con Lina, la hija de ambos, que tenía 6 años.

La situación política había cambiado y los gobiernos de España y Francia empezaron a colaborar para repatriar exiliados españoles. Eso suscitó el temor de Moncho a ser deportado y el PCE le propuso marchar a Cuba. El castrismo vivía días de vino y rosas y él aceptó y llegó a La Habana con su hija el 2 de febrero de 1964.

Se integró en las milicias y en los Comités de Defensa de la Revolución. Enseñó en la escuela Antón Makarenko, creada por el régimen para formar maestros. Se casó con Isabel Álvarez Morán, una niña de guerra asturiana que se hizo enfermera en la Unión Soviética. Y, tras dejar el PCE, representó en Cuba al Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE), del general Lister.

El 10 de enero de 2010 murió de un infarto, a los 93 años de edad, en su casa de Miramar, el barrio exclusivo de la nomenklatura cubana. Y fue su diario oficial, Granma, el que dio noticia de la muerte del Comandante Moncho.

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