Una vieja demanda que sigue sin encontrar su sitio

El no de la Xunta a la Comandancia da otra vuelta de tuerca a un debate que, tras más de diez años, debería estar agotado


vilagarcía / la voz

Han pasado más de diez años desde que el Servizo Galego de Saúde reconoció por primera vez que el ambulatorio de San Roque se había quedado pequeño para atender las necesidades de Vilagarcía. Tocaba hablar de reorganizar los servicios sanitarios en la capital arousana. Tocaba y, diez años después, sigue tocando. Porque la capital arousana sigue sin el centro de salud que necesita.

A finales del 2008, el Concello de Vilagarcía hacía su apuesta: construir un macrocomplejo sanitario en el solar de la Comandancia. La Xunta, entonces gobernada por el bipartito PSOE-BNG, recogía el guante. En aquellos primeros compases del debate se reconocía ya, por ambas partes, que sería preciso derruir el viejo edificio militar y levantar un nuevo inmueble en la parcela en la que estaba asentado: un total de 5.000 metros cuadrados en un enclave privilegiado.

A Sanidade le ha llevado ocho años descartar ese planteamiento, que había recibido el respaldo del puerto en 2009, cuando era presidente Javier Gago. El edificio, concluye ahora la Xunta, es incompatible con los usos médicos. Y derribarlo y construir otro en su lugar resultaría -dice Sanidade- demasiado caro. Ocho años se antojan demasiado tiempo para llegar a esa conclusión, pero es que el camino ha estado lleno de distracciones.

A principios de 2010, siendo conselleira de Sanidade la popular Pilar Farjas, la Xunta dio un primer golpe de timón y mostró su intención en construir no un nuevo y gran ambulatorio, sino una red de centros médicos de menor entidad. Uno iría en Vilaxoán, junto al club de remo. El gobierno de la socialista Dolores García respondió a la andanada de Farjas con contundencia: planteó hasta seis ubicaciones para esa supuesta red de centros sanitarios, solo uno en terrenos municipales. Salían entonces a relucir emplazamientos que iban desde Sobradelo hasta los terrenos de la vieja Lantero, en Rosalía de Castro. Desde una parcela de Renfe, hasta unos terrenos en de A Escardia titularidad de Medio Ambiente. Y, como no, los terrenos de la Comandancia, que ahora han sido descartados aunque hace menos de un año recibían el plácet de los técnicos de la Xunta.

 

Un «vacile» según el PSOE

Que Sanidade haya decidido ahora cerrar esa puesta es, a juicio del diputado socialista Julio Torrado, «un vacile insoportable para a cidadanía». Los socialistas han iniciado una campaña de denuncia de la «discriminación sanitaria» de la ciudad, de la que responsabilizan al «entramado do PP conformado pola Xunta, que quere asfixiar a Vilagarcía, unha autoridade portuaria de costas á cidadanía, e o PP local que sumisamente cala no Concello e no Parlamento». Precisamente, el PP local habló ayer sobre esta cuestión. «Impresiona el nivel de tozudez de Varela con la Comandancia y la dejadez que demuestra para todo lo demás», decía Fole. Reta al alcalde a «escuchar la voz de la calle. Si lo hace, verá que nadie que no tenga carné del PSOE clama por convertir la Comandancia en un centro de salud», zanja Fole.

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