Soy «heavy»


16/03/2017 05:00 h

Lo he intentado, pero es superior a mí. Cuando los directivos del Ateneo me llevan a una cata de vinos, no puedo evitar echar Coca-Cola en esos gran reserva. Cuando estoy sentado, si tengo dos bolis, me marco un solo de batería y los levanto en el aire mientras una multitud imaginaria me aplaude. Cuando tengo que ducharme, lo esquivo. Porque soy heavy y mi patria es el martillo de Thor.

Al cumplir los 30 años me dije «no debería seguir escuchando canciones sobre guerreros decapita-dragones». Así que me di un garbeo por otros estilos musicales y hasta los disfruté, pero uno no puede negar su naturaleza: soy un flipado y la música que amo rezuma batalla, cerveza y doble pedal.

Ya no me excedo en festivales de acero como antaño, soy un heavy desde la nostalgia, pero el fuego sigue dentro, íntimo, guiándome. Sin ir más lejos, ayer, cenando con unos compañeros salieron como tema las fantasías sexuales de cada uno y contaron cosas bastante típicas; el manido trío o rincones morbosos. Y me preguntaron cuál era la mía. «Oh», dije, «yo soy muy clásico, a mí me gustaría entrar en un bar de carretera, ganarles una partida de billar a una panda de chungos, decirles ‘ahora soltad a la chica’, repeler el ataque de sus navajas, romper vasos de cerveza en sus caras, quebrarlos, sacar a la chica del maletero, ‘tranquila, toda esta sangre no es mía’, hacer un puente a la moto de uno de los secuestradores y perderme en la noche mientras suena Manowar». «Pero en tu fantasía sexual no hay sexo», protestaron. Estos chavales no tienen ni idea de lo que es el heavy ni de lo que es el sexo.

Votación
33 votos
Tags