Buzón del lector

Gracias ¿don? Xosé Lois


A Pobra

V aya por delante que no pretendo ser portavoz de nada ni de nadie... Tengo por herencia pertenecer a quien pertenezco y venir de donde vengo, y por eso siento la necesidad de hacer público mi agradecimiento... Es de todas y todos conocido que nadie nos abandona definitivamente mientras su recuerdo siga vivo, y si a esto añadimos la huella del buen hacer y la valía de quien, sin pretenderlo, eclipsa las de los que nos representan debido al odio acumulado, el resultado será, irremediablemente, dar significado a una obsesión... inalcanzable.

 

Igual, y solo digo igual, es que el legado ha sido tan consistente y tan sobresaliente, que no haga falta ocuparse de nada más que de intentar deshacerse de viejos fantasmas que rondan las cabezas pensantes de quienes ostentan, a día de hoy, el poder político en la casa de todas y todos, igual... Desde mi más absoluta ignorancia, entiendo que la cortina perfecta para esconder el propio fracaso es el arma que mejor saben utilizar, la polémica. Para su información (y la de los que le ríen sus gracias y aplauden sus iluminaciones), les diré que para algunos (entre quienes Segundo Durán sería abanderado), un título como el que a ustedes les está robando el sueño y el sosiego, no es más que el reconocimiento público a una labor en defensa de conseguir lo mejor, en todos los sentidos, para A Pobra. Y aunque todo nombramiento es un gran honor, del que nosotros, su familia, como herederos de su legado estamos sumamente orgullosos y agradecidos, le puedo asegurar que el título que realmente nos honra es el de esposo y padre, y para él, su máxima condecoración y reconocimiento fue, sin duda, el ser depositario de la confianza de los vecinos durante tantos mandatos, alcanzando así la representación de su pueblo después de luchar incansablemente durante años trabajando con el coraje, la constancia y la honradez necesarias para conseguir los objetivos marcados desde el inicio de su vida laboral como botones del casino.

Jamás hemos comido de los títulos y ni mucho menos de lo que la política, o los puestos que en su día ocupó mi padre, nos regalaron, entre otras cosas porque después de los muchos años dedicado a ella, con las mismas pertenencias que entró, salió en su día. Seguramente si no perdieran tanto tiempo en buscar grietas por donde poder atacar a un enemigo inexistente (ya sabe aquello de que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio), podrían sacar adelante proyectos que le perpetuaran en el sillón que tanto le gusta decorar cuando se sienta en él. Pero usted, a lo suyo..., a ver si entre todo lo que desempolva sobre su antecesor encuentra, por casualidad, por ejemplo, los ejemplares publicados bajo su mandato y que con el simple título de Hacemos Balance; hacía llegar a sus conciudadanos, las cuentas de los dineros públicos (peseta a peseta) para saber a dónde iba a parar el dinero de sus impuestos... Claro que las buenas referencias no interesan que salgan a la luz. ¿Habrá motivos para ello?.

Iba a despedirme apelando a su conciencia, pero no estoy seguro de que sepa de lo que le hablo. En el fondo (muy en el fondo) rezaré para que usted siga ostentando el cargo por mucho tiempo, igual así la figura de mi padre siga tan presente como usted quiere tenerla a diario y se cumpla el dicho que, también la sabiduría popular, nos ha regalado: Detrás de ti vendrá quien grande te hará. Díganme ustedes... ¿no es de agradecer que después de tanto tiempo, alguien tenga la deferencia de resucitar a los que ya descansan? (Bendita Semana Santa). Segundo Durán Guillán. A Pobra

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