Foguetes

España en espera


C antaba Mercedes Sosa: Entre tu pueblo y mi pueblo hay un un punto y una raya. Entre los estibadores de Vilagarcía y los de A Pobra y Ribeira, 17 millas náuticas separan salarios de 80.000 euros en la banda de Pontevedra a los 8.000 de la banda de A Coruña. Esa distancia es el margen de la política. Ni monopolios dictatoriales, ni salarios del capitalismo salvaje. Un mismo trabajo permite un confortable nivel de vida a los unos mientras a los otros no les deja salir de la pobreza: ¿Capitalismo salvaje o economía colaborativa?.

 

El conflicto de los estibadores no solo es laboral, es un desafío a las instituciones democráticas y pone en grave riesgo la funcionalidad del Parlamento como cámara representativa de la soberanía nacional y de la defensa de los intereses de los ciudadanos. Entre befas y bufas se acuerda menospreciar al Tribunal Superior de Justicia de la UE y al resto de sus instituciones. ¿Por qué se considera progresista rechazar un fallo de la justicia europea y en cambio se considera sedición que el Parlamento catalán no acate las resoluciones del Tribunal Constitucional? Decisiones de esta índole son la mejor gasolina para impulsar el proces de independencia catalán. Son dos caras de la misma moneda: populismo, demagogia, redes sociales y democracia representativa, exclusivamente al servicio de grupos de presión.

Los puertos de Ribeira y A Pobra, primer puerto de descarga de túnidos de España, cuentan con más de 400 estibadores. Pero atención: son estibadores de segunda división. Trabajan para empresas de estiba que pagan según convenio en libre competencia. Sus salarios rondan los 8.000 euros al año en contratos fijos-eventuales, sin prejubilaciones hasta los 67 años. ¿Que M... de país es este?.

Los políticos, todos ellos sin asomo de rubor, están dispuestos a permitir las prejubilaciones de los estibadores de Vilagarcía, Marín, Vigo o A Coruña, a los 50 años con el 75 % del salario. ¡70.000 euros por no hacer nada! Unos 500 millones de euros costará la propuesta del gobierno a los españoles y en Barbanza, el silencio cómplice permite que un colectivo equivalente al 50 % de los puertos del estado ingrese 800 euros al mes, sin coeficientes reductores y sin que nadie defienda que un sustancial aumento a los 55 euros/día que pasarían a cobrar a partir de abril, cada día que trabajen, no es suficiente para labor tan ingrata.

A nuestros políticos se les paga para que lleguen sabidos a las instituciones, no resabiados de tanto aprendiz de Rasputín. Se justifican los salarios y las prejubilaciones a los 50 años de los estibadores porque manejan grúas de gran dificultad y materiales de gran valor. ¿Cómo se entiende entonces que nuestros políticos no bramen en el Parlamento por la negativa del ISM a permitir a los grueros estibadores de A Pobra y Ribeira tener derechos semejantes a sus hermanos ricos de A Coruña?.

Esta es la situación que avergüenza a cualquier demócrata con un ánimo de sensibilidad social, mientras tanto en el Parlamento, entre risas y cuchufletas, se aprueba aceptar una sanción de 130.000 euros diarios de la UE -en junio serán 200.000 euros- porque, alegan, el sector no está de acuerdo. ¿Pero están conformes los pensionistas, los profesores o los funcionarios públicos con sus salarios congelados desde el 2008? ¡Y nadie dimite!.

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