In memoriam

No te diremos adiós

E l caprichoso destino te escogió el 16 de abril para dejar los corazones de todos los que te conocimos marcados de por vida, para inesperadamente tener que desprendernos de ti, Dani. Del hijo, del hermano, del amigo, del colega, del compañero... del niño de la eterna sonrisa. Sembraste tanto amor, buena energía y dedicación a los demás que decirte adiós, compañero, se nos hace imposible, por eso preferimos susurrarte «hasta luego», muy bajito para no molestarte en tu descanso, porque aunque no podamos verte nuestra fortaleza radica en la fe de que gente como tú, grandes personas, siguen aquí entre nosotros de otra forma.

 

Ahora tendremos que aprender a afrontar una realidad diferente marcada por tu ausencia física, sin tus risas, sin tu voz, sin tu brillante mirada... pero «seremos muy valientes, pequeno» siempre que te comprometas a seguir acompañándonos y a tendernos tu mano protectora, porque «hay que traballar», como tu dirías nené; así que no te vayas muy lejos porque te necesitamos. En el más allá deben estar de fiesta celebrando que un nuevo guardián como tú se une a sus filas y tú estarás allí bien, sin hambre, sin dolor, sin problemas... llenándoles con tu felicidad pero recuerda: tu imagen también seguirá viva aquí entre nosotros. Eres ese regalo maravilloso que nos trajo la vida y eso es imborrable .

Gracias pequeno. Tu familia, padres, hermanas, abuelos, tíos, primos, tu novia Raquel, tu ahijada Alba, familia Montero, tus compañeros de los destinos por los que pasaste, tus amigos y demás gente que te quería y apreciaba no te olvidarán jamas.

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