Moimenta es el punto arqueológico más rico en industria lítica de Galicia

En Chan do Cerqueiro se han hallado diez mil puntas de flecha y trozos de cerámica

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boiro / la voz

Tras los últimos hallazgos realizados por el Grupo de Estudios para Prehistoria do Noroeste (GEPN) en las excavaciones arqueológicas de la parroquia boirense de Moimenta, por los cuales se identificaron una muralla milenaria y dos edificaciones en lo alto de la cima de Coto do Espiño; este equipo de investigadores de la USC está en condiciones de afirmar que el otro punto en la inmediaciones, Chan do Cerqueiro, es el yacimiento prehistórico de toda Galicia en el que se ha hallado una mayor cantidad de restos pertenecientes a la industria lítica y a la cerámica, correspondientes al período calcolítico (Edad de Cobre).

El aval que permite afirmar este hecho se corresponde con los más de 10.000 fragmentos de cerámica y de puntas de flecha que han ido apareciendo desde que se comenzó a trabajar en este lugar hace ahora cerca de dos años y que se estima que pueden alcanzar la cifra de 12.000 cuando finalice la contabilización. Las primeras previsiones de los expertos ya apuntaban a una gran presencia, antes de que se iniciase ninguna cata, ya que las labores de acondicionamiento del terreno por parte de maquinaria pesada -después de un feroz incendio en 2014- permitían ver a simple vista auténticos regueros de cientos de trozos de cerámica.

La clave está en la unidad de medida que emplean los expertos, denominada registro, y que se compone de pequeñas bolsas en las que se introducen conjuntos de vestigios históricos. Estas criban dos tipos de elementos: herramientas junto a restos pétreos y cerámicas. Pueden contener tanto una sola y valiosa punta de flecha o trozo de cerámica como series de hasta medio centenar de fragmentos no significativos, es decir que no se trate del borde de un vaso, un fondo o un segmento que no esté decorado.

Un yacimiento especial

La importancia de Chan do Cerqueiro radica en varios factores, el primero es que solo este año se han documentado mil registros, un número que sumado a los anteriores podría acabar en los 4.000 o 5.000. «Un castro normal adoita contar cunha enorme cantidade de material, porque xa existía unha produción industrial, polo tanto haberá máis que nun xacemento prehistórico» explicó Carlos Rodríguez Rellán, el mayor experto en industria lítica de toda Galicia, que también está al cargo de las investigaciones en curso en Moimenta. El especialista precisó que lo usual en las excavaciones prehistóricas es encontrarse con una media de 5.000 o 6.000 vestigios.

«Atopamos o dobre de material que en escavacións do tamaño dun campo de fútbol», para Rellán lo que marca la diferencia de este yacimiento calcolítico respecto de los otros se basa en la riqueza de la cultura del material hallado, en relación con el uso de las herramientas de piedra, ya que, por ejemplo, «nos xacementos destas características o número publicado de puntas de frecha estaba sobre 15. Nós imos por 70 e probablemente superemos o centenar».

Aunque todavía no existe una datación radiocarbónica, os arqueólogos estiman que el material hallado se enmarca cronológicamente entre los años 2.700 al 2.300 a.C. El objetivo es el de contar con una aproximación temporal a principios del 2018, tras enviar varios de los registros al laboratorio estadounidense Beta Analytics, en Miami.

El formato de los restos de cerámica hallados también supone una singularidad más de Chan do Cerqueiro. Estos vestigios se corresponden con el denominado como precampaneiforme y concretamente con el estilo conocido como cerámica penha (por haber determinado su origen en el territorio luso). Mientras que se tiene constancia del campaneiforme desde la segunda mitad del tercer milenio -en Galicia comienza a aparecer a partir del año 2.300 a.C.-, esta se enmarcaría en un estadio previo.

La relevancia está en que esa época coincide con grandes cambios sociales como la reapertura de las necrópolis después de 600 años para volver a darle un uso funerario, la introducción de bebidas alcohólicas o el abandono de la movilidad y la apuesta por el sedentarismo mediante un mayor esfuerzo y capacidad constructiva. Este último hecho concuerda con las estructuras descubiertas en Coto do Espiño.

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