La Virgen que mantiene viva la fe

La participación fue masiva en todas las procesiones, llegando a hablarse de cifras históricas en algunos puntos

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ribeira / la voz

En los tiempos que corren, con el número de católicos, por lo menos practicantes, cayendo en picado, resulta difícil imaginarse una estampa como la que ayer se vivió en Barbanza. Cientos de personas asistiendo a misas celebradas de forma casi simultánea en diferentes puntos de la comarca y sumándose a las procesiones posteriores. La imagen solo se explica si se tiene en cuenta que la homenajeada era la Virgen del Carmen. La patrona de los marineros sigue manteniendo muy viva la llama de la fe en una zona donde son muchas las familias que recurren a ella en busca de protección para aquellos que tiene en el mar su puesto de trabajo.

Era de esperar que ayer, con la coincidencia de la fiesta del Carmen en domingo y el sol luciendo con todo su esplendor en la comarca, los actos en honor de la Virgen fueran multitudinarios, y las previsiones se cumplieron. En Cabo de Cruz había quien no dudaba en afirmar que no recordaba una procesión marítima con tantas embarcaciones. Y es que a los grandes pesqueros que encabezaron el desfile, con el Mentireiro que portaba la imagen a la cabeza, se sumaron incontables lanchas cargadas de gente.

Hubo, como manda la tradición, ofrenda floral en medio de la ría de Arousa, con la participación del regidor local, Juan José Dieste, y homenaje. El Mentireiro lucía el nombre de Germán confeccionado con claveles, un regalo que los amigos le hicieron al hijo de Eduardo Muñiz, patrón del barco, que ayer recibió la primera comunión.

También fueron muchas, sobre medio centenar, las embarcaciones que salieron del puerto de Aguiño para arropar a la patrona de los marineros. Allí, la novedad fue el pasillo que, con las palas en alto, hicieron a la imagen los deportistas del Club de Remo Náutico de Ribeira.

En Noia y Muros se produjeron coincidencias festivas. La primera villa vio desfilar el Carmen inmersa en la Feira Medieval, mientras que en la segunda, la patrona tuvo como competir el Gran Prix de Carrilanas. También hubo coincidencia, pero para sumar y no para restar, en Rianxo. La Virgen salió de puerto a bordo del Santa Elena, escoltadas por el Suárez 2 y el Vicente Mosquera, para encontrarse, en medio de la ría, con las imágenes de Vilaxoán y Carril.

Fue una emotiva jornada que demostró que el Carmen es la patrona por excelencia.

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