La carrera de fondo de la solidaridad


Generalmente, la sociedad suele exigirle a los centros educativos una rendición de cuentas basada en los méritos académicos logrados por sus alumnos, en base a una fría serie de parámetros, que a su vez se ilustran a través de cifras con decimales y que para nada permiten una visión global del esfuerzo invertido por un colegio o un instituto durante cada curso. Pero hay factores que, por ejemplo, el informe PISA es incapaz de cuantificar. Uno de ellos es la capacidad de realizar obras solidarias, algo a lo que un centro de la comarca nos tiene gratamente acostumbrados.

Se trata del colegio Galaxia de Ribeira. En el pasado ya había demostrado estar en la vanguardia de la colaboración social, organizando recogidas de alimentos y de ropa para Cáritas. Más tarde, de sus aulas de educación artística saldría la reproducción de las meninas de Velázquez, en simbiosis con otras grandes obras de la Historia del Arte, que estarían destinadas a la recaudación de fondos para Aldeas Infantiles. Contra cualquiera de los mejores pronósticos, lograron subastar todos los ejemplares, excepto uno que luce orgulloso en los pasillos del centro ribeirense.

El último de los proyectos que prepara el Galaxia lleva por nombre Pasos solidarios, un título escogido a la perfección, pues retrata esa metáfora de la carrera de fondo que supone cada día intentar ser solidarios con quienes más lo necesitan. Solo que esta vez esa carrera es real y tendrá lugar el domingo día 26. El motivo por el que más de 200 personas se atarán las zapatillas de deporte será el de recaudar fondos para la sección barbanzana de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y visibilizar así la dura lucha que libran cada día.

A mi entender, existen varias formas de intentar devolverle el favor del esfuerzo invertido a los docentes y al AMPA del Galaxia. El primero pasa por derribar el silencio, dando voz a esta cita y hablándole de ella a todo el mundo posible: amigos, conocidos, familiares... tanto a la cajera del supermercado, como a las abuelas y abuelos. Si no pueden correr, tampoco hay excusa, pues la jornada contará con una andaina que transcurrirá por el paseo de O Touro hacia el muelle de A Ameixida, con el consecuente añadido de la belleza del paisaje.

La otra manera de colaborar se da por supuesta. Efectivamente, correr. Mas no por ganarle al corredor de al lado, que en esta prueba funciona como un compañero necesario, sino al verdadero adversario, la lacra que supone esta enfermedad. Desde estas líneas invito a todos los lectores a alistarse, antes del próximo miércoles, en una lucha en la que cada paso que se dé cuenta.

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