El taller donde ensamblan futuros

El CIFP Coroso terminó sus jornadas del motor con clases sobre karts y creación de piezas de fibra de carbono


ribeira / la voz

Era prácticamente imposible mejorar las marcas obtenidas en los dos días anteriores de las Jornadas Técnicas de Competición del Motor, que organiza el CIFP Coroso. No obstante, la organización de este centro ribeirense volvió a subirse al podio educativo en las actividades finales, que sirvieron de cierre a la primera edición de esta pionera cita.

La mañana estuvo dedicada al mundo del karting, a través de la amplia experiencia y trayectoria de José Manuel Negreira Gerpe, socio de la firma Hobby Kart. El integrante de esta empresa, que cuenta con un circuito ubicado en Valga, enfocó su clase especializada en las tipologías de karts, sus motores y usos.

Para ello, el experto en karting se trajo hasta cuatro de estos vehículos -dos de la clase básica monomarca y otro preparado con protecciones, destinado al alquiler- y acabó metiendo en el salón de actos uno del tipo KZ. La clase reina de estas pequeñas bestias, cuyos 50 caballos le hacen alcanzar los 100 kilómetros por hora en tres segundos.

«Trátase de que os alumnos poidan ver as distintas fases polas que poden pasar neste mundo, dende o aluguer ata o último escano da competición, o KZ», explicó Negreira, quien a su vez estuvo acompañado en la ponencia por Abel Seijo, el único fabricante español de chasis de karts y que cuenta con homologación a nivel internacional.

 

Copia mejorada

La siguiente actividad tuvo como escenario los propios talleres del CIFP Coroso, donde David Segade y José Freire crearon una reproducción de un panel de puerta de un Ford Sierra, solo que el nuevo material se trató de fibra de carbono. La clase práctica de los integrantes de la empresa Karbonious Components era una de las más esperadas por el gran valor formativo que conllevaba, incluso para los propios docentes del centro, pues esta técnica no se imparte en el.

Los profesionales realizaron en directo todo el proceso, procediendo primero a la mezcla de los catalizadores y después a la inyección de los químicos en el molde, mientras los estudiantes veían cómo iba cogiendo forma hasta solidificar y dar como resultado la misma pieza, solo que mucho más ligera.

La charla que cerró la tarde y las jornadas le correspondió al especialista en aceites y lubricantes Enrique Cereijo. Así, el claxon calló para que el sonido del timbre regresase a un centro que ya nunca será el mismo.

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