Los trabajadores extranjeros se decantan por el Gran Sol, donde cobran más

La solución adoptada en los últimos años por muchos armadores de la zona ante la falta de relevo local ha sido recurrir a mano de obra extranjera, trabajadores indonesios y senegaleses fundamentalmente. En un principio esta alternativa fue acogida con cierto rechazo entre los marineros de la zona porque se extendió la idea de que venía gente de fuera a acaparar los empleos. Sin embargo el tiempo ha venido a demostrar que la situación no era esa en absoluto, porque siguen sobrando puestos y tienen que venir profesionales de fuera para cubrirlos.

Tampoco esta opción ha servido para solucionar los problemas, porque la rotación dentro de este colectivo es muy elevada y a los armadores les cuesta retener la mano de obra. Incluso se están dando pugnas entre distintos barcos para hacerse con los pocos profesionales disponibles.

Además, los empresarios de la flota tradicional, cerqueros, volanteros y demás cuentan con una competencia a la que no pueden hacer frente, sobre todo por cuestiones económicas. La mayor parte de estos trabajadores foráneos están a muchos miles de kilómetros de sus casas, con lo que los billetes de avión para ir a sus países resultan muy caros y cuando tienen ocasión de viajar lo hacen por períodos de tiempo prolongados. De ahí que estén prefiriendo las campañas del Gran Sol, donde se cobra más que en la Costa da Morte y, además, todo junto. Por tanto, eligen antes hacer un par de mareas en este caladero y regresar a sus países con el dinero ahorrado, que apostar por un puesto de trabajo aquí, más estable pero peor remunerado.

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Marítima Costa da Morte
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