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La sombra de la moción de censura planea sobre el gobierno de Coristanco

Los ediles del PSOE y el BNG niegan rotundamente que vayan a apoyar al PP


cee / la voz

La posibilidad está ahí desde el mismo día que empezaron a romperse los pactos de gobierno, pero cada vez suena con más fuerza la idea de una moción de censura en Coristanco, donde el alcalde, Amancio Lavandeira, ha visto como se debilitaba su apoyo, casi al mismo tiempo que se enrarecían las relaciones con los socios que lo auparon al poder.

El portavoz del PP y exregidor, Antonio Pensado, ayer rehuía el asunto y a lo más que llegó fue a decir que «algo haberá que facer» frente a lo que, a su juicio, es un desastre de gestión por parte de Terra Galega.

Las otras piezas necesarias en este puzle -el PP tiene seis concejales y precisaría del apoyo de otro para desbancar a Lavandeira- niegan rotundamente que vayan a respaldar a los populares y aseguran que ni siquiera se han planteado tal cosa.

El socialista Abraham Gerpe dice que ni siquiera se han planteado una acción de este tipo y hoy por hoy le parece descartable que se vaya a producir, porque precisaría de su voto o del de la nacionalista Laura Mariño y tampoco cree que esta se lo vaya a dar. Además, fuentes comarcales del PSOE aseguran que no se ha tratado esta cuestión en ninguno de los fotos internos.

«A primeira noticia que teño», señalaba ayer por la tarde la propia Mariño, al ser preguntada por la cuestión. Reconoce que las relaciones con Terra Galega y particularmente con el alcalde no son buenas, pero de ahí a respaldar un gobierno del PP va un trecho. Tampoco ve factible disensión alguna en el grupo de TeGa aunque sí señala que es conocido en Coristanco que una de las concejalas del gobierno no está integrada en el equipo al mismo nivel que el resto.

«Rumores por aí hainos dende fai moito tempo, pero eu fágolle o caso que lle fago, porque tamén os ten habido de min», añade la edila, que también incide en que una hipotética moción dependería de su voto y del de Gerpe, con lo que le parece imposible que prospere.

Lavandeira señala que esa posibilidad está ahí prácticamente desde el primer día y que si Pensado tiene los apoyos necesarios que la presente. Sin embargo, tampoco cree que BNG y PSOE le vayan a respaldar. En cuanto a su propio grupo asegura que no tiene problemas con ninguno de los compañeros con lo que para él sería una sorpresa monumental tanto que pudiese sufrir alguna baja como que el resto de grupos aupasen a un alcalde del PP. Por lo demás, que se hable de la cuestión «non é noticia» porque se trata de un asunto que viene y va en las conversaciones locales desde hace mucho tiempo. Ahora bien, él no ha detectado que en los últimos días se hayan producido contactos o reuniones en este sentido.

Llegue o no a producirse la moción de censura que todos niegan, lo que sí está claro es que el gobierno coristanqués está muy tocado y prácticamente a merced de las piedras que quieran ponerle en el camino los grupos de la oposición. La rotura del tripartito, con la salida de Abraham Gerpe, que ostentaba la concejalía de Obras, dio comienzo a este proceso creciente de debilitación, pero fue la renuncia de la titular de Cultura, Laura Mariño, la que abrió todavía más boquete en el casco del gobierno, que ha tenido que ver en los últimos tiempos como alguno de sus proyectos se venían abajo, o les costaba un mundo salir adelante, precisamente por esta situación.

La rebaja del IBI y el plan de obras de la Deputación pusieron en evidencia la capacidad que tienen el PP, con los otros dos grupos de la oposición, de marcarle las pautas a Lavandeira. El ejercicio en el que tenía que aplicarse la rebaja impositiva en el primer caso y la inclusión de determinadas facturas en el segundo hicieron que estas cuestiones empantanasen el debate político en la localidad. De hecho, el POS+ necesitó de varias prórrogas para acabar aprobado en el último instante.

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