«O mellor no planeta é a xuventude»

Tras llegar a Ponteceso en el 92, el docente se trasladará el próximo curso a A Coruña

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carballo / la voz 21/04/2017 05:00 h

A medida que se acerque el momento, el nudo en la garganta se hará más grande. Al terminar este curso, Manuel Varela (A Coruña, 1965), director del instituto Eduardo Pondal de Ponteceso, dejará las tierras del bardo para trasladarse como docente al Eusebio da Guarda de A Coruña, donde continuará su trayectoria como profesor. Su primer destino (año 90) fue el instituto carballés Alfredo Brañas, del que tiene un recuerdo especial para el profesor Manolo Lado. En el 91 le tocó la mili en Melilla y, en el 92, llegó ya a Ponteceso. Va un cuarto de siglo.

Varela vive en la localidad desde el 2007. Antes lo hizo en Cabana, en Laxe o en Malpica, en este último caso del 98 al 2006: «Estaba moi contento alí, é unha xente moi aberta, acolledora. Mudeime para Ponteceso porque era más cómodo», evoca. Por tanto, fue en el instituto pontecesán «onde aprendín a miña profesión». Manuel cursó biología con una vocación clara, pero dice que entre sus planes, al menos no cuando comenzó, no figuraba tirar por la vía pedagógica. No lo tenía nada claro, de hecho, ni cuando terminó -por eso entiende bien a los jóvenes-, pero fue testando vías de salida profesionales y se topó con el CAP. Luego, las oposiciones (dos veces).

El que Manuel emprenderá el 1 de septiembre es, de algún modo, un camino de retorno. «A xente dime: ‘Ti que vas facer na Coruña...’, pero eu volvo para onde son, non vou a un sitio estraño». De hecho, estudió en el colegio Eusebio da Guarda. Su idea era seguir en el instituto, «pero tiña un pequeniño problema, que era home, e daquela o centro era feminino». Se fue al Salvador de Madariaga.

El cambio de Ponteceso a A Coruña fue una petición suya: «Déronse todas as circunstancias, faleino cos familiares e eles encantados. Eu, de feito, nunca concursara. Fíxeno hai dous anos». Eso no quita que la mudanza no sea importante.

Responsabilidad

Sobre todo en los últimos años, Manuel se implicó mucho en Ponteceso. Llegó a ser edil (BNG), como también había hecho en Malpica: «Ao primeiro eu só coñecía aos rapaces, pero hoxe coñécenme tamén os pais, e algúns ata foron alumnos». Realmente, el corazón está dividido: «¡Se poidera estar nos dous lados!». Entrar en el Eusebio da Guarda no es fácil: además de requerir «moitos puntos», se tiene que dar la circunstancia de que salga una plaza: «Ocorre cada non sei canto tempo». Todo se ha alineado.

Antes de llegar como docente, Varela conocía ya dónde quedaba Ponteceso. Tenía un grupo de amigos con el que hacía rutas en bici y algún día llegaban hasta Muxía. De vuelta, «viñamos por esta zona». También se tiene quedado a la marcha nocturna. Ahora, lleva seis años como director del centro. Los cuatro anterior fue jefe de estudios. Todos los restantes, profesor: «Sígoo sendo sempre».

La política lo ha dejado algo «decepcionado». Dice que en ella se aprende a base del día a día y cree que, más que el espectáculo, sería provechoso «sentarse todos un pouco a falar». «Vivimos nunha especie de adolescencia política. Espero que as novas xeracións teñan outra forma de ser». Manuel lo tiene claro: «O mellor que hai no planeta é a xuventude. Poden falar deles o que queiran, pero teñen unha enerxía, unhas ganas de facer, un fondo... Moitas veces xúlgase un colectivo por catro». También pone el foco en el papel de los adultos: «¿E como somos nós». Es cuestión de reflexión, como ellos mismos han hecho en el centro con nuevas tecnologías y móviles.

Esta semana, el instituto rebosa actividad, con una nueva edición de su Semana Cultural. La han ido perfeccionando a lo largo de los años, hasta incorporar a las aulas el entorno social y cultural de los chavales, añadiendo más actividades e involucrando a más profesorado en nuevas formas de enseñar.

Sabe de la importancia de trabajar con menores. Conoce la responsabilidad, pero no le asusta: «Son director as 24 horas e teño responsabilidade estando e non estando, pero se penso que vai chover, nunca vou saír da casa. Hai que ser calculadamente irresponsable». Recientemente, desde el centro, y con la colaboración de vecinos de Ponteceso, forjaron la entidad deportiva Abellariza: «Dámonos conta de que todo ten responsabilidade». Su experiencia como alumno «non era como para orientarme a ser profesor», pero la docencia ha sido una sorpresa «moi agradable». Vuelve a hablar maravillas de la juventud, y cita especificidades de la del rural: «Viven máis xeracións simultaneamente, no urbano non é tanto así».

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