Tom Hiddleston: «Kong está solo, por eso le atraen las mujeres»

Es el actor británico de moda en la meca del cine. Coprotagoniza con Brie Larson la nueva versión cinematográfica de «King Kong»


Si hay un personaje que durante casi un siglo ha sobrevivido a los cambios sociales y tecnológicos de Hollywood, ese es King Kong, el monstruo favorito de la audiencia. Tom Hiddleston, el coprotagonista de la nueva versión cinematográfica del mayor de los gorilas, es el británico de moda en la meca del cine. Interpreta a James Conrad, un héroe de Vietnam convertido en explorador a sueldo que viaja a la isla de Skull sin saber lo que deberá enfrentar. King Kong: Skull Island recrea la historia del mito de la selva, un icono que debutó en el cine en 1933.

-¿Cómo ve usted a Kong?

-Creo que la característica más significativa es su soledad. Una emoción que ha desatado su admiración por las mujeres, como hemos visto en versiones anteriores. Nosotros buscamos una historia más amplia, informamos sobre el aislamiento de Kong. En la película de Peter Jackson se contaba la historia de la bella y la bestia desde un punto de vista humano, y cómo afecta a los protagonistas encontrarse con él.

-¿Vivimos fascinados con el mito de King Kong?

-En la sociedad necesitamos mitos, nos alimentamos de ellos. Kong vive en consonancia con la naturaleza, y nosotros estamos perdiendo esa consonancia. Kong nos recuerda lo que significa la humildad frente a la enormidad de la naturaleza. Este Kong es magnífico, diferente, mucho más grande, por lo que podemos bucear en la vida previa del monstruo. Vamos a conocer la isla y su ecosistema tanto como al personaje. Skull Island es espectacular para la audiencia, un lugar inolvidable. Hemos rodado la película en Hawái, en Australia, en Vietnam, en localizaciones muy particulares que me ayudaron en la interpretación. Ha sido de mucha ayuda rodar en la selva porque añade realidad a la ficción.

-¿Cómo fue su preparación para rodar esta película?

-Sabía que en el interior de este personaje habitaba la disciplina. Su alma está inundada de rigidez entrenada desde su infancia. Gracias a la disciplina física que muestra, enseña también su intransigencia, el régimen militar que aplica a su existencia. Todo eso me ayudó a entender el carácter del personaje. Ha sido un papel muy físico, que me ha exigido mucho y para el que me he preparado al máximo.

-Usted se ha convertido en protagonista de muchas películas de acción.

-Este filme es diferente a mis películas anteriores porque la rodamos en lugares extraordinarios expuestos a las inclemencias del ambiente. Cuando he rodado Thor o cualquier otra de mis películas, siempre lo he hecho en un estudio. La idea de llevarnos a todos, al equipo de producción y a los actores, a Hawái, Australia y Vietnam y obligarnos trabajar en espacios de una inmensa belleza natural, que al mismo tiempo nos inundaron de situaciones impredecibles, dan una textura casi mágica a la película.

-¿Cree que su personaje sufre el trauma de los soldados que regresan de la guerra?

-Es interesante, investigué bastante sobre los soldados británicos de la SAS en los sesenta y setenta. Encontré que los consideraban especialistas en guerras en la jungla, sabían cómo sobrevivir en ese medio ambiente. Cuanto más estudiaba sobre ellos más descubría, paralelamente, que a la mayoría les motivaba llegar hasta el extremo. Por eso les era prácticamente imposible adaptarse cuando regresaban.

-¿Cree que King Kong se ha convertido en un mito que nos ayuda a entender la existencia humana, especialmente en el cine?

-En Hollywood hay cierta tendencia a adaptar historias a los tiempos modernos, pero al situar la narración en los setenta nos encontramos con un estilo cinematográfico diferente. Anteriormente, las películas de King Kong se desarrollaban en islas que eran fantasía y misterio. Me gustó la idea de representar a un hombre que no está definido políticamente en el conflicto, que lo entiende y lo asume. Es un soldado que sabe de guerra y su poder está unido al de la naturaleza. Conrad sabe que, en el ciclo de la vida, la cadena de alimentos es una necesidad esencial de los depredadores.

-¿Qué fue lo que más disfrutó de su personaje como antagonista de King Kong?

-Lo que más me gusta de mi personaje es que siempre está aprendiendo, sorprendiéndose con lo que encuentra en la isla, admirando la naturaleza. La columna vertebral de la película es el poder de este mítico personaje. Los humanos necesitan recordar que son pequeños, por eso buscan enfrentarse a poderosos titanes y ganar. King Kong es una de las grandes estrellas del cine y nos sirve para recordarnos que hay en nuestro universo cosas mucho más grandes que nosotros que no entendemos. Siempre me he sentido atraído por la imagen del mito. No quiero ser pretencioso ni intelectualizar el personaje, sin embargo, he leído los clásicos en la universidad y sé que desde la época de los griegos y los romanos vivimos fascinados con criaturas inmortales, enormes. Son una fuente de inspiración, nos abren la imaginación. A mí me gustan las historias de dioses, de grandes mitos, lo hice en Thor y vuelvo a vivirlo con Kong.

-¿Cómo se desintoxica de la fama y la atención que provocan sus romances?

-Buceando en mis rutinas, alejándome por complete de esa imagen ficticia que se ha creado de mí. Es necesario poner los pies en el suelo. Tengo que tener cuidado y no dejar que me afecte esa realidad distorsionada.

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