«MANCHESTER FRENTE AL MAR»

El peso de la culpa


Sin duda, Kenneth Lonergan cuadraría mejor en un velatorio que en un sarao... A sus casi 55 años, es dueño de una corta carrera con tres dramas como autor, en las antípodas de los guiones que vende para garantizarse las lentejas. Puedes contar conmigo (2000), Margaret (2011) y Manchester frente al mar, con la que culmina su madurez creativa en un territorio tan proclive a banalizarse (por contaminación televisiva) como es el drama, llevado aquí a extremos de rigor, también formal, con una foto soberbia en sus tonalidades atlánticas (estado de Massachusetts) aunque olvidada en las nominaciones. Va sobre el peso de la culpa y tiene en la mirada entre agria y melancólica de Casey Affleck, al perfecto valedor para servirnos un filme austero y sobrio, que va creciendo y conmoviendo conforme avanza. Lonergan, Óscar al mejor guion original, construye un personaje modélico en su progresión, con un contrapunto también comedido, pese a su brevedad, en Michelle Williams. Ah, un valor añadido: su manejo del ritmo, un tempo que es también un riesgo. La desazón del protagonista, desconcertado como tutor inesperado de su sobrino, culmina en esperanza amarga. Una propuesta autoral de quitarse el sombrero.

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