La exigencia en función del conocimiento de la realidad


Los clubes han aceptado que la destitución del entrenador no siempre es la solución a sus males deportivos. Es verdad que a veces dar un cambio en el banquillo puede tener un efecto positivo a corto plazo, pero no significa que a la larga se vaya a poder cumplir con los objetivos marcados. Un factor que creo que puede ser determinante para explicar por qué ahora se tiene más paciencia es que los clubes se han modernizado, cuentan con gente más capacitada en figuras como la del director deportivo, que conocen un poco más la competición y tienen más información para saber calibrar las posibilidades de su equipo y, por tanto, conocer hasta qué punto se puede exigir responsabilidad en la gestión al entrenador de turno. Y luego también está la cuestión económica, que quizás en algún caso influya a la hora de pensarse dos veces la rentabilidad de un despido y de una nueva contratación.

Hay que pensar que antes se daba mucho la circunstancia de que los clubes estaban dirigidos por una persona mayor, que se dejaba llevar mucho por los impulsos e incluso se dejaban influir por aficionados que había a su alrededor. Ahora, cualquier equipo de Tercera tiene una estructura más profesionalizada y las decisiones se toman con mayor conocimiento de causa. Está claro que algunas veces la culpa de una determinad situación es del entrenador, pero no siempre, como parecía hacerse ver hace unos años.

También creo que los clubes son más conscientes de sus posibilidades económicas y son bastante objetivos a la hora de plantear hasta dónde pueden llegar. Si conoces tus limitaciones, sabes a qué puedes aspirar y a qué no. Y eso no siempre pasaba.

Manu Fernández es el presidente del Comité Gallego de Entrenadores

 

Votación
0 votos
Etiquetas
Comentarios