Tiger Woods y Nike rompen una de las grandes alianzas del deporte tras 27 años y 500 millones

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Jonathan Ernst | REUTERS

La marca de Oregón apostó por el niño prodigio cuando tenía 20 años y juntos transformaron la industria del golf

09 ene 2024 . Actualizado a las 08:18 h.

«Hola, mundo». Y el logo de Nike, con su eslogan: «Just do it».

Desde que anunció su conversión en profesional, hasta ayer, Tiger Woods y la marca de Oregón protagonizaron durante 27 años una de las alianzas más rentables de la historia del deporte. El célebre spot televisivo se emitió en agosto de 1996, dos días después de que un hombre consiguiese por primera vez ganar el US Amateur por tercera vez consecutiva. Ese fue uno de los hitos que recordaba el vídeo, también un alegato igualitario, antirracista: «Todavía hay campos en Estados Unidos donde no me permiten jugar por el color de mi piel. Hola, mundo. He escuchado que no estoy preparado para ti. ¿Estás tú preparado para mí?».

Woods, entonces un prodigio de tan solo 20 años, ligó su futuro a Nike a cambio de 40 millones de dólares por cinco temporadas. Ayer, con 48 recién cumplidos, 15 grand slams, y 82 títulos de la PGA y unos ingresos de 500 millones solo por sus contratos con la firma de ropa deportiva, anunció la ruptura.

«Hace más de 27 años tuve la suerte de iniciar una asociación con una de las marcas más emblemáticas del mundo. Los días transcurridos desde entonces han estado llenos de tantos momentos y recuerdos increíbles que, si comenzara a nombrarlos, podría continuar para siempre», confirmó Tiger en las redes sociales, antes de mencionar de forma explícita a uno de los cofundadores de la marca e impulsor de su división de golf. «La pasión y la visión de Phil Knight crearon la asociación entre Nike y Nike Golf y quiero agradecérselo personalmente, junto con los empleados de Nike y los increíbles atletas con los que he tenido el placer de trabajar a lo largo del camino. La gente preguntará si hay otro capítulo. Sí, seguramente habrá otro capítulo. ¡Nos vemos en Los Ángeles!».

Vuelve en febrero

Más que un enigma, el final de su mensaje encierra un anuncio. Su presencia en el Genesis, del 15 al 18 de febrero, en el Riviera Country Club de Los Ángeles. Allí, si supera el corte y llega a la jornada del domingo, ya no lucirá el polo rojo con el logotipo de Nike que le acompañó en todos sus títulos profesionales. También en el Masters del 2005, cuando un chip de dibujos animados parecía más un anuncio que parte de su camino hacia su cuarta victoria en Augusta, cuando su golpe de ciencia ficción en el 16 terminó entrando en el hoyo tras mostrar durante unos instantes el logo de su gran patrocinador.

Aquella obra de arte dio sentido a la profecía que había realizado Knight cuando sedujo al padre de la criatura, Earl Woods, para convencer a Tiger: «El mundo no ha visto nada parecido a lo que él va a hacer por el deporte. Es casi arte. Yo no estaba vivo para ver pintar a Claude Monet, pero estoy vivo para ver jugar a Tiger, y eso es maravilloso».

Nike quería ser entonces un actor principal en el mercado del golf, copado por marcas especializadas. La firma de Oregón devoró parte de la tarta y (Tiger) popularizó, por ejemplo, los zapatos sin clavos. Aunque el apetito competitivo de Woods pronto empezó a crear grietas en su relación. Fue abandonando su bola y los palos con el logo de su principal patrocinador. Y la marca también terminó abandonando la fabricación de material específico de golf en el 2016.

La máquina de hacer dinero se detiene, o, mejor dicho, se divide en dos tras 27 años de idilio, una de las grandes alianzas de la historia del deporte.

Y ahora, si ya rechazó la barbaridad de LIV, ¿cómo seducirlo una marca?

La elegancia marcó la ruptura entre Nike y Woods. «Tiger, desafiaste a tu competencia, los estereotipos, las convenciones y las formas de pensar anticuadas. Desafiaste a toda la institución del golf. Nos desafiaste. Y, sobre todo, a ti mismo. Y por ese reto estamos agradecidos», le despidió ayer la marca . Mire por donde se mire, cierran una relación descomunal. De la firma recibió Tiger 500 de los 1.700 millones en que la revista Forbes estima sus ingresos totales como profesional, entre premios y otros patrocinios.

Cuando fichó a Woods, Nike apostó más fuerte que nunca por un veinteañero, cuando las estrellas más carismáticas de los últimos años 90 cobraban varias veces menos. Y acertó: la firma pasó de ingresar 30 millones al año a facturar 300 un par de años después de que estallase el fenómeno Woods, con el triunfo de los récords en el Masters de 1997.

Cuando varios patrocinadores abandonaron a Tiger por su escándalo matrimonial en el 2009, Nike permaneció a su lado. ¿Y ahora con qué logo jugará en febrero en Los Ángeles? ¿Cuánto dinero hace falta para convencer a un atleta que rechazó 800 millones del circuito saudí, el LIV? Se especula con que vestirá Greyson Clothiers, que ya respalda la progresión del hijo de Woods, Charlie. Quizás convirtiéndolos también en copropietarios. El Rey Midas sigue vivo.