Las dos décadas de la antigua taberna Belelle

Al local acudían desde estudiantes a obreros para degustar comida casera, hasta su cierre en 1985

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J. B.
lalín / la voz

Corría el año 1964. A las pantallas de cine llegaba El Padrecito de Cantinflas, mientras que en tierras gallegas llamaban la atención sucesos como el incendio en el viejo edificio de la estación del Norte o las jugadas con el esférico de futbolistas como Castro, Zamorita o Ibarreche del Celta de Vigo. Sin embargo, otro acontecimiento debió de llamar la atención en Lalín. Aquel mismo año, Antonio Rodríguez García y Virginia López Bertolo abrían las puertas de la taberna Belelle al mundo.

Fueron veintiuno los años que el Belelle se mantuvo estoicamente, abierto a todos los públicos. Y será el próximo día 29 de julio cuando se tributará un emotivo homenaje póstumo a sus fundadores con motivo de la festividad de Santa Marta, patrona de la hostelería lalinense.

Antonio Rodríguez, popularmente conocido como O Belelle, servía a todo tipo de paladares una variada carta gastronómica, entre la que destacaban los callos, cordero, arroz o pollo.

La clientela de aquel local de la Avenida de Buenos Aires, en el número 20, resultaba de lo más variada. Sin embargo, el Belelle hizo también las veces de ultramarinos y pensión, en este último caso para dar cobijo a algunos estudiantes del instituto Laxeiro que precisaban un techo.

Las anécdotas de un lugar como el Belelle se podrían contar por cientos, sino por miles, pero en palabras del hijo de los dueños, Andrés Rodríguez López, lo que más se echa de menos es que «teníamos clientes muy buenos».

O Belelle no solo pasaba sus días tras las puertas del bar de 06.00 a 22.00, también compartía sus ratos libres con algunos amigos y vecinos de Lalín, con los que fundó la peña Os Camándolas en 1983. Según su hijo, la fundación de la peña «fue debido a San Juan. Y, en esas fechas, compraron el santo y todo eso, y mi padre y unos amigos fueron los que hicieron todo eso».

Aficionado al fútbol, Antonio Rodríguez hizo las veces de árbitro y masajista en los partidos de solteros contra casados de aquel inicio de la década 80, utilizando para aliviar las lesiones «un chorrito de aguardiente», cuenta Andrés Rodríguez. Su hijo también aclara que tanto él como su hermana Leonor ayudaban a sus padres en el negocio familiar ya desde niños.

Virginia y Antonio eran naturales de Lalín. En concreto, Virginia nació en Donfreán, parroquia de Catasós, en marzo de 1931, mientras que Antonio nació en Belelle, de la misma parroquia, en septiembre de 1926. Diferentes circunstancias les llevaron a conocerse y a abrir en Lalín una taberna con nombre de la patria chica del marido.

Taberna que andaba bien surtida de vinos de O Ribeiro, que el mismo dueño iba a comprar en persona, acompañados de jugosos pinchos de sardinas de lata, torreznos de matanza de la casa o unas rodajas de chorizo «para poder baixar os grolos».

A mediados de la década de los 80 comenzó a apagarse el alma del Belelle. Ya el mes de marzo de 1985 el ultramarinos cerraba sus servicios. Una enfermedad hizo que, con 58 años, Antonio tuviera que dejar la taberna también el 12 de abril de ese mismo año. Sin el marido al frente, la situación de llevar esos dos negocios no podía sostenerse únicamente sobre los hombros de su esposa Virginia, por lo que la taberna quedó en suspenso entre recuerdos del trabajo pasado y el esfuerzo casi olvidado de los que ahora conoceríamos como valientes emprendedores... Hasta hoy.

La comisión de Santa Marta ha encontrado la ocasión de resarcir la memoria de uno de los antiguos puntos de encuentro de la localidad, uno de los lugares que dio luz y calor a la avenida de Bos Aires, uno de los locales imprescindibles de las mentes y los corazones de aquellos lalinenses que tuvieron la fortuna de conocer el Belelle.

Las tarjetas para la cena de la fiesta están ya a la venta en los bares a veinte euros

La comisión ultima el programa de las fiestas de Santa Marta que se celebrarán en Lalín el día 29, con la ventaja este año de que la jornada cae a sábado. Los hosteleros celebrarán la festividad de la patrona desde las 17.00 horas con un pasacalles musical a cargo de la charanga Os Ardores por las calles de la localidad.

Los actos se desarrollarán después en la carballeira de Montserrat en Donramiro como es habitual. A las 21.00 horas tendrá lugar una misa, la procesión con la imagen de la santa y el homenaje póstumo a los propietarios del Belelle. A las 22.30 horas habrá una cena abierta a todo el público que quiera asistir. Las tarjetas están a la venta en los locales de hostelería a 20 euros. El menú incluye empanada, pimientos de Padrón, pulpo con cachelos, carne ao caldeiro, pan, vino y postres. La fiesta estará amenizada por la charanga Os Ardores y el grupo Punto Zero.

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