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El colegio donde se aprende con las manos

Los 240 alumnos del CEIP Mosteiro van todas las semanas a un taller: de emociones, ajedrez, oratoria, huerto...


vigo / la voz

Son un gran equipo: 240 alumnos, 20 profesores casi todos definitivos y familias muy implicadas. El colegio público Mosteiro-Bembrive, situado a las afueras de Vigo, parece haber dado con el quiz para ofrecer una educación completa pero estimulante a la vez. Lo malo es que no se trata de una receta mágica, ni fácil. «Trabajamos muchas horas, pero vale la pena», dice Isabel Alvar, la directora del centro.

Lo interesante en este colegio es que han conseguido tener una visión global y homogénea de sí mismos. Todo está relacionado de una manera aparentemente natural pero tan ajustada como el mecanismo de un reloj. Así, este año han dedicado el curso a la música, y han dividido las épocas entre las clases; el magosto va de lo mismo, y padres y alumnos (es una actividad familiar) han tenido que realizar instrumentos musicales propios de la época que les corresponde y con productos del otoño; también sobre música irá el entroido; y el timbre ha cambiado su sonoridad habitual por composiciones clásicas. «Es muy divertido -dice Pachu, la profesora de Música- ver a los alumnos de segundo en el autobús hablando de música. Les da tema de conversación», aunque los más pequeños pueden confundir el Beethoven compositor con el Beethoven perro.

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Pero si algo caracteriza al centro es su política de aprender haciendo. Todos los alumnos, de los 3 a los 12 años, acuden cada semana a un taller en el que tratan asuntos del currículo, pero de una manera más práctica. Lo normal -son línea 1, así que tienen un aula por curso excepto en 3.º y 4.º, que cuentan con dos- es que cada taller dure medio curso, porque en estas clases prácticas se divide el grupo en dos. Los temas son de lo más variado, de tal manera que al terminar la primaria los niños han hecho de todo: exploración manual y expresión oral (3 años); educación vial y psicomotricidad (4 años); arte y filosofía (5 años). Y en primaria: arte (en inglés) y reciclaje; ciencia y matemáticas; arte (en inglés), ajedrez y huerto; educación emocional, papiroflexia y juegos; juegos e inglés; y periodismo y teatro. 

Pensar y pensarse

Rosa, la profesora del taller de filosofía, explica cuál es el objetivo de su obradoiro, que está pensado para niños de tan solo 5 años: «Jugamos a pensar sobre quién soy, de dónde vengo y adónde voy. Se trata de conocerse, y de reconocer al otro, ver que todos somos iguales pero únicos a la vez. Llevamos muchos años con el taller y a los niños les encanta», explica.

Como también les gusta mucho el rato de educación emocional. «Para mí es una parte muy importante de la educación -dice la directora, que también es orientadora-, porque los títulos están bien pero también hay que ser competente emocionalmente. Todos los tutores dedican un tiempo a la semana a esto, un tiempo en el que se reconocen las emociones básicas, se trabaja la autoestima, la empatía y, por supuesto, la resolución de conflictos».

Belén, que es la maestra que se encarga directamente del taller, dice cosas sorprendentes: «Les enseño a tocarse, porque es algo que les cuesta bastante. Rechazan el contacto físico entre ellos si es para un abrazo», explica. Claro que para llegar al contacto físico antes los niños hacen algo de exploración personal, y mucho de autoestima: «“Soy genial”, ese es nuestro leitmotiv». Después de conocerse un poco mejor, los niños están preparados para otras actividades y ellos tienen claro cuáles son las mejores: «Les encantan la relajación y los masajes. Es increíble porque uno puede pensar que prefieren la risoterapia, pero, aunque les gusta, los masajes los piden más». Otra cosa que tiene éxito es «contar experiencias, es muy interesante porque además se abren y todos aprenden a conocerse algo mejor». Hacer grupo es uno de los objetivos, y no el menor, de este taller. 

También hay otras actividades más «normales». Como ajedrez. Allí estaban el jueves Pablo y Dani. A Pablo le enseñó a jugar su hermana y él a su vez le explicó a Dani los trucos del ajedrez, como colocar el tablero siempre con una casilla blanca en la esquina inferior derecha de cada uno. «A mí me enseñó mi tío», dice Nico, quien reconoce que todavía no domina el juego, y eso parece cuando mueve la reina como un peón, casilla a casilla, persiguiendo a un rey esquivo. «Por ahora solo quieren capturar piezas, tardan en concentrarse y pensar», resume Isabel. Porque en Mosteiro nadie olvida que la madurez también necesita tiempo.

Las claves del centro

Propuesta estrella

De colonias: «Desde los 5 años, duermen fuera un día al año». El programa de Colonias se llevó un premio de la Xunta y es lógico, porque moviliza a toda la comunidad educativa. «Los padres trabajan todo el año recaudando dinero para que los niños no tengan que pagar nada y puedan ir todos». Son unos 16.000 euros que reúnen con los premios de la cabalgata de entroido o, ahora, vendiendo flores de pascua. «Van a albergues o granjas-escuela y los pequeños están una noche solo y los mayores algo más». Con los niños van padres y profesores y es, sin duda, su programa estrella.

Comisiones padres-profes

Los cumpleaños de infantil se celebran juntos. Hay cinco comisiones en las que trabajan conjuntamente padres y profesores: Huerto, Biblioteca, Recursos do Galego, Colonias y Aniversarios. Esta última solo funciona en infantil y consiste en celebrar un día al mes los cumpleaños de todos los niños de clase con una fiesta donde las familias -que proceden casi todas de Vigo- hacen las tartas y los dulces.

Mochila viajera

«A veces, las familias protegen en exceso a los niños». Este año han puesto en marcha un programa nuevo, la Mochila Viajera para Padres. Cada jueves una familia por clase se lleva un libro. «Son recursos didácticos pensados para cada edad, porque nos hemos dado cuenta de que a veces los padres creen que lo hacen bien, pero protegen en exceso a sus hijos» dice Alvar. Estas lecturas les da pie a profundizar con otros padres sobre su experiencia.

Clases «extras»

Educación sexual sin la maestra. A veces vienen expertos en alguna materia para charlar con los alumnos, como la educación sexual para los mayores. Y entonces la profe se marcha, para que ellos se sientan más libres y se atrevan a preguntar sus dudas.

 

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