¿Y si Peris lleva razón?

Un lúcida reflexión de Luis Díaz sobre una de las polémicas de la semana


No conozco personalmente a Agustí Peris, vaya por delante. También debo admitir que respeto y mucho sus opiniones. Incluso después de la que ha liado con su entrevista en La Voz. Lo fácil hubiese sido equiparar a Galicia con algún gran viñedo del mundo. Si lo han hecho Eric Asimov, John Gilman o Ferran Centelles, ¿por qué cortarse? Pero no, va Peris y mete el dedo en el ojo de la autocomplacencia. En el fondo, no dice nada nuevo. Luis Gutiérrez, catador del Wine Advocate de Parker para España, dejó caer antes cosas por el estilo. Eso sí, con más mano izquierda. Vino a decir Gutiérrez que Galicia ofrece diversidad y muchos proyectos interesantes, pero sin una figura clave como fue Bartolo Mascarello en Barolo, o una saga como la de Chave en el Ródano. Sin nombres que marquen el salto a la excelencia del que habla Xoán Cannas. Posiblemente sea mucho pedir en tan poco tiempo, pero si vamos en la cresta de la ola hay que estar a las verdes y a las maduras.

A Peris seguramente le habría gustado encontrar en Galicia algún vino atemporal. Más de estilo que de calidad. O al menos, vislumbrar con cierta claridad que podría llegar a haberlo en un futuro no muy lejano. Quizás le haya podido la nostalgia de aquellos albariños rompedores de algunas cosechas de finales de los ochenta. Vinos que eran grandes con seis meses y que prometían serlo con veinte años. Lo cierto es que su retrato de lo que ha pasado desde entonces es bastante certero. En Galicia se ha consolidado una línea media alta en la que hay «opción y riqueza». Pero de ahí no se pasa. Faltaría todavía ese gran vino que sitúa realmente a una zona en el mapa mundial, más allá de la aritmética de los puntos.

Por ningún lado leo en la entrevista que no se haya producido evolución alguna en Galicia en estos últimos veinticinco años. Dudo mucho que sea lo que quiso decir Peris, sumiller poco amigo de notoriedades, respetado y con un profundo conocimiento del vino a nivel internacional. Claro que se han hecho cosas muy buenas en Galicia desde los noventa. ¡Solo faltaba! Entonces había censadas 70 hectáreas de godello, frente a más de 9.000 de catalán. El camino hacia la excelencia será largo, pero en algún momento hay que empezar a andar. Gente como José Luis Mateo o Rafa Palacios se han puesto a desbrozarlo, a sabiendas de que es para otros. Para ese dichoso Mascarello que ahora echa en falta Luis Gutiérrez.

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