¿Tú qué quieres ser después?

Creer en la reencarnación ya no es la única forma de vivir otra vida. Ahora, con el auge de la incineración, se multiplican las ideas para convertir las cenizas de un ser querido (o las propias) en un objeto, o un momento, especial, desde un disco a un anillo o... ¿por qué no? una sesión de fuegos artificiales para el recuerdo.

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¿Te gustaría ser un arce? ¿O preferirías tal vez ser un pino, un ginko, un haya o un fresno? La idea de «transformarse» en árbol después de la muerte atrae cada vez a más gente, tanto que en España ha nacido ya la primera empresa (Bios) que comercializa urnas funerarias con semillas para plantar, literalmente, las cenizas de un ser querido en tu jardín (o en el bosque, directamente) y así asegurar que su recuerdo ( o su espíritu, para quien prefiera creerlo así) permanece para siempre.

 Más de 13.000 personas se han apuntado ya a esta opción, que cuesta alrededor de 130 euros y que nació de una idea de Gerard Moliné en el año 1997. Éste, junto a su hermano Roger, creó la idea con el objetivo de «cambiar la forma en que la gente ve la muerte, convirtiendo el fin de la vida en un proceso de transformación y promoviendo un regreso a la vida a través de la naturaleza».

Se trata de una urna fabricada con materiales biodegradables que es respetuosa con el medio ambiente y contiene una cápsula especial creada para que se desarrollen las semillas en las mejores condiciones posibles. Pero ¿cuál es el proceso que nos transformará en árbol? La parte superior de la urna está especialmente diseñada para que la semilla crezca. Primero, antes de enterrar la urna, es necesario mezclar los restos con un poco de tierra del lugar donde crecerá el árbol. Una vez mezclados con la tierra, los componentes facilitarán de forma natural el proceso de germinación de la semilla. La estructura mantiene la semilla separada de las cenizas, y así el árbol crece en el compartimiento superior hasta que la urna comienza a degradarse. Después, como es biodegradable, tanto la urna como su contenido se transforman en tierra fertilizante para el crecimiento del árbol.

Como no tiene fecha de caducidad, la urna se puede comprar y utilizar en el momento adecuado.

Alternativas

Pero la «reencarnación» en árbol no es la única alternativa para dar a las cenizas un destino diferente a la clásica repisa de la chimenea. En Estados Unidos proliferan las alternativas, y, a juzgar por el creciente número de cremaciones en España (más del 35 % de los fallecimientos), muchas de ellas pronto llegarán a nuestro país. Las hay desde las más simbólicas hasta algunas con un toque macabro, como la que ofrece mezclar las cenizas con tinta para realizarse un tatuaje en la piel o la de Huggable Urns, que propone guardar los restos de tu ser querido nada menos que ¡en un oso de peluche! Tienen un variado catálogo de modelos a los que, además, puedes añadirles la opción de guardar una grabación de voz.

Para los amantes del arte existe la opción de crear un cuadro mezclando las cenizas con la pintura, e incluso una colorida vitrina que puedes colocar en cualquier rincón de tu casa como recuerdo.

Otras opciones también muy originales son las que proponen crear con parte de las cenizas un vinilo con tu música preferida o convertirlas en una piedra preciosa que puede lucirse en un anillo o en un collar, si lo que quieres es tener a la persona lo más cerca posible.

Al espacio

Pero si lo que buscas no es tener un objeto de recuerdo, sino esparcir las cenizas de un modo original o con una ceremonia diferente, lo último en España es lanzarlas por la estratosfera, un servicio que cuesta alrededor de los 3.000 euros, incluído el lanzamiento y la ceremonia básica. El sistema es simple: se trata de un globo sonda de helio en el que los restos del difunto vuelan hasta los 35.000 metros de altura y, cuando alcanzan esta altura, el globo se desintegra, dejando las cenizas en suspensión. La familia puede ver el acontecimiento en directo, ya que el globo lleva incluido un localizador GPS y una cámara que, tras la caída, puede recuperarse para guardar la grabación.

Otra forma de fundirse en el aire que está de moda en EE. UU. es la de incluir las cenizas en el interior de unos cartuchos especiales para que exploten en el cielo en forma de fuegos artificiales.

Para quienes sueñen con lanzar sus restos al mar es recomendable buscar una empresa que se dedique a este tema, ya que en el caso de hacerlo libremente en lugares protegidos se arriesgan a que el deseo acabe en multa.

La idea de «transformarse» en un árbol después de la muerte atrae cada vez a más gente

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