Ellas dan a luz en casa

Sin epidural, ni ventosas, ni oxitocina para acelerar las contracciones. Los partos caseros incluyen dolor (mucho) y, según sus defensoras, muy poco riesgo. No lo cubre la sanidad pública y solo es apto para mujeres con embarazos de bajo riesgo y siempre que haya un hospital a menos de media hora.

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Algunas tuvieron una mala experiencia en su anterior parto, otras buscaban más intimidad o simplemente le quieren dar al cuerpo su propio tiempo. Las razones son distintas, pero cada vez son más las gallegas que deciden dar a la luz en casa. «Antes de tomar la decisión hay que informarse mucho y estar segura. Si estás tranquila y respetas el ritmo de tu cuerpo las cosas no tienen porque ir mal», comenta Esther Otero. Su hija Julieta nació hace 5 meses en el salón de su vivienda: «Fue un momento muy especial. Estar en mi hogar rodeada de mis cosas, de mi marido y de mi hija mayor me dio mucha tranquilidad».

 Aunque no hay como hablar de partos en casa sin mencionar la palabra riesgo. Es casi siempre la primera pregunta que se escucha: ¿Es seguro parir en casa? La mejor persona para contestarla es Silvia Álvaro. Esta matrona del Sergas de 39 años lleva desde el 2012 haciendo partos a domicilio. «Parir en casa tiene menos riesgo que hacerlo en el hospital porque no se fuerza al bebe. No se acelera el proceso. Si no va, no va. Esperamos. Y así siempre tenemos tiempo de ir al centro médico si la cosa se complica», justifica la matrona.

El dolor

En el parto en casa no hay epidural, ni ventosas, ni oxitocina para acelerar las contracciones. «Somos animales hechos para parir. El acto de nacer es instintivo. Hay que dejar que el cuerpo actúe», defiende Esther. Lo mismo opina Iria, también madre de 2 niñas. La más pequeña, Marina, tiene 1 año y 3 meses y nació a los pies de la cama de su madre. «En mi caso las contracciones empezaron a las 12 de noche. Yo estaba tranquila. Puse música, dormí y vi la tele a ratos», describe. Esta madre cuenta como el proceso se prolongó durante horas, más concretamente 17 horas. Marina nació a las 5 de la tarde. «Antes del parto Silvia me había dicho que a la hora de parir muchas mujeres gritaban e incluso cantaban. Me parecía ridículo imaginarme en esa situación. Pensé que iba a ser diferente. Pero no. La media hora antes de dar a luz los dolores eran muy fuertes y grité como nunca había gritado», describe esta madre de 35 años. Porque si hay algo en común en todos los partos caseros, es que hay (mucho) dolor. «El dolor es importante porque son las contracciones las que te dan los tiempos del bebé», aclara Iria Senra.

¿Es para todos?

La matrona Silvia Álvaro advierte que este tipo de parto no se ajusta a todos los perfiles. «Solo se pueden atender en casa a embarazadas de bajo riesgo y, además, exigimos que el hospital más cercano esté a menos de media hora», explica. Aunque para Silvia lo más importante es la información. «Ojalá todas las embarazadas estuviesen igual de informadas que una mujer que pare en casa», dice. Esta matrona, que ya ha hecho más de 40 partos en casa, recomienda libros y artículos a las familia para que estudien antes de dar el paso. «Eso les da seguridad», aclara. Añade que no todos los partos pensados para ser en casa acaban efectivamente siéndolo: «si hay complicaciones durante el embarazo o durante el parto, lo primero que hay que hacer es llevar a las mujeres al hospital».

En estos momentos si una embarazada en Galicia decide tener a su bebé en casa, tendría que contratar de forma privada a una matrona (normalmente son dos) que será la encargada de supervisar el crecimiento del bebé y asistir al parto. El servicio -que incluye citas semanales y seguimiento post parto? cuesta sobre 1.800 euros.

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