Si estás depre lo mejor es ¡trabajar!

Atarse al sofá por un disgusto es un error y una forma de amplificar el dolor, al menos esa es la recomendación que dan muchos terapeutas, que  ven una oportunidad de evolucionar en cada revés: «Todos los apredizajes se producen a través de procesos dolorosos»


Antes que ministro y gran empresario de la construcción Juan Miguel Villar Mir fue profesor de futuros ingenieros. Casi todos recuerdan sus clases más por las enseñanzas prácticas que por las técnicas y una de las primeras fue que hay que ir a trabajar siempre con el mismo buen ánimo, en el puesto laboral no han de notarse las tempestades internas y no ya por los demás, sino por nosotros mismos. Villar Mir aplicaba ya hace años un modo de enfrentarse a la vida que no significa esconder los problemas, sino apartarlos un poco para centrarse en otra cosa: el trabajo, algo que puede resultar un alivio y que, cuando se consigue, reporta más beneficios. «Trabajar te puede proteger de pasar el día dándole vueltas a un disgusto, te puede dar un respiro para asumir el problema con otras fuerzas», explica una de las terapeutas que recomienda no cogerse un día libre a la ligera.

 «¿Bienvenido dolor?»

Hay psicólogos que tienen claro: «El dolor nunca es infértil, siempre trae enseñanzas y permite el privilegio de ordenar prioridades, disfrutar de cosas nuevas y afianzar los vínculos afectivos», así lo declara Pilar Sordo en su libro Bienvenido dolor de la editorial Paidós. Ella asegura que ser feliz no depende de las cosas que nos pasan, sino de una decisión y, en especial, de la actitud que tengamos ante lo que nos depare la vida: «Las personas que son felices hoy no son aquellas que no tienen problemas, porque ese ser humano no ha nacido ni va a nacer. La gente que se siente feliz es la que decidió levantarse por la mañana con una sonrisa inmensa en los labios y una pena gigante en el alma, lo cual refleja, en el fondo, un tema de actitud más que de realidades concretas, donde el disfrute de lo cotidiano pasa más por la mirada que tenemos frente a las cosas que por la objetividad de los hechos». Sordo va relatando las conclusiones de un estudio para el que tomó en cuenta muchos casos: positivos y negativos. Por eso señala más de un truco para dejar de comportarse como anticipadores de desgracias. Y para ello recuerda a una anciana que, tras perderlo todo en una tragedia natural, se puso a cantar y explicó que estaba agradecida al destino porque no había perdido a ningún ser querido. La obra recomienda ser siempre agradecido y trabajar para centrarse en lo que se tiene, no en lo que falta.

¿Qué recomienda para anestesiar el dolor de echar de menos a alguien? «No podemos acordarnos todo el tiempo de lo que el otro hacía bien antes de irse, porque si así fuera, lloraríamos desconsoladamente y el dolor no nos permitiría funcionar. Recordar las imperfecciones y conductas absurdas que el otro tenía permite que podamos sonreír mágicamente y, sin duda alguna, nos ayuda a caminar con el dolor».Mejor que ¿por qué a mí? es pensar ¿qué me enseña esto?.

Votación
0 votos
Etiquetas
Juan Miguel Villar Mir
Comentarios