¡Este perro lo destroza todo!

Si las Navidades han dejado en tu familia un nuevo miembro peludo y de cuatro patas puede que a estas horas te estés lamentando porque ya te ha hecho en casa algún que otro destrozo. Los expertos piden calma: el aburrimiento y la ansiedad por la separación suele ser la causa de que el animal la tome con los muebles, pero hay trucos para evitarlo.

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Quienes compran y adoptan una mascota muchas veces lo hacen sin valorar ni conocer bien el comportamiento perruno. Y luego vienen las sorpresas. Uno de los principales quebraderos de cabeza de los que se estrenan como dueños son los destrozos que causan los perros, y más cuando son pequeños.

 Pero de que un animal destroce no tiene la culpa ni el carácter ni la raza. «Los perros destrozan porque se aburren -explica Octavio Villazala, del centro canino Montegatto de Oza dos Ríos (A Coruña)-, porque los tenemos en casa demasiado tiempo. ¿Cuánto tiempo crees que invertimos en pasear a los perros? Pues en A Coruña, por ejemplo, la media está en diez minutos por la mañana, media hora al mediodía y una hora y cuarto por la tarde. Eso son 22 horas encerrado en casa, así que cuéntame si el perro está o no es´ta aburrido». El problema es, a juicio del experto, que realmente «no les damos una vida plácida, y no utilizan lo suficiente su aparato más importante, junto con el olfato, que es la dentición: un perro es olfato y es boca. Cuando un perro es inteligente tiene la necesidad de morder y roer por curiosidad, por inteligencia, para comprobar qué se puede hacer con eso, a qué sabe ...».

La otra razón del destrozo perruno, más frecuente en cachorros, es biolóbica. « Cuando están cambiando la dentición sobre los cuatro meses necesitan, como los niños pequeñitos, ablandar las encías. Para ellos la boca es como para nosotros las manos, tienen que experimentar y morder igual que nosotros tocamos».

Pero ¿qué debemos hacer si llegamos a casa y el perro ha destrozado el sofá? «Cuando llegamos a casa, si vemos cualquier cosa destrozada tenemos que estar quietecitos y no decir absolutamente nada, porque el perro no entiende el concepto tiempo y si no le riñes en el momento adecuado no consigues absolutamente nada».

Para solucionar este problema hay varias estrategias, dependiendo del caso. Si es un cachorro le podemos ofrecer otras opciones: «existen en el mercado aparatos como el kong, un utensilio de goma en el que le metes algo de comida con palpeles y así el perro tiene que ir sacándola poco a poco, pero le va a costar trabajo. Otro truco para que no se aburra es poner en diferentes puntos de la casa trocitos de comida o pienso para que él se entretenga buscando».

Con los perros pequeños también es importante la inhibición de mordida. «Esto es lo que hace su mamá -afirma Villazala-, gruñirle cuando el cachorro le está molestando de más, y hay personas que no saben hacerlo con los perros cuando son pequeños. Traen un cachorro a casa pero no le saben decir «no» cuando les está mordiendo».

Existen también otros métodos disuasorios, aunque de eficacia relativa, para evitar el comportamiento si el perro está muy pesado, como los esprais repelentes, poner pimentón picante o colocar las sillas encima de las mesas. «Pero si nosotros tenemos una buena relación con el perro -dice Octavio- lo que él va a entender es lo que a nosotros nos tiene contentos y lo que no. Lo que no tenemos que hacer nunca son cosas como meterle la cabeza en donde crees que ha destrozado y reñirle cuando ya es´ta hecho el desperfecto». «Nuestros perros necesitan ver, observar, curiosear, olfatear, morder... Si no les damos eso, todo lo que hagamos es solucionar nuestro problema, pero no el suyo».

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