¿Hay vida después de la píldora?

No solo existe el preservativo. O la píldora. Anticonceptivos más seguros y eficaces para evitar un embarazo no deseado se encuentran a nuestro alcance e intentan hacerse un hueco en el mercado. Eso sí, para no contraer una ETS, la innovación sigue sin ser suficiente: hay que utilizar siempre el doble método.

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La edad a la que las gallegas tienen su primera relación sexual ha descendido considerablemente en los últimos años. Tanto como lo hace el uso del preservativo -a pesar de continuar siendo el método más utilizado- en beneficio de los anticonceptivos hormonales. Al mismo tiempo que se produce este cambio de tendencia, la edad a la que las mujeres tienen su primer hijo se demora en Galicia hasta casi los 33 años, y pocas son ya las que se animan a tener más de un retoño. Problemas de conciliación aparte, las conclusión que se extrapola es que el sexo está cada vez más presente en nuestra vida; eso sí, como vía hedonista más que reproductiva. Sin embargo, y a pesar de que en España existen más de quince anticonceptivos, los métodos contraceptivos estrella siguen siendo el preservativo y la píldora, que por otro lado no son los más efectivos. ¿Por qué?

La edad no limita

«Posiblemente, el método más peligroso es aquel que no se usa», afirman desde la Sociedad Española de Contracepción. Un mensaje que va especialmente dirigido a las menores de veinte años, ya que son las jóvenes las que menos recurren al uso de anticonceptivos sin tener intención de quedarse embarazadas, y muchas de las que sí lo hacen desconocen el amplio abanico de opciones disponibles en España que, utilizándolas con el doble método -es decir, combinando un anticonceptivo hormonal, por ejemplo, con el uso de preservativo para evitar enfermedades de transmisión sexual- prácticamente garantizan un coito seguro.

El dispositivo intrauterino (DIU), sin ir más lejos, se encuentra en lo alto de la tabla de los anticonceptivos más seguros y, aún así, en España no lo utiliza ni el 7 % de las mujeres. «Antes de ponérselo el trato ha de ser personalizado, individualizado en función de variables como la edad, la paridad -número total de embarazos-, etc. Hay que establecer un control, pero no hay una edad mínima para ponerlo», explican desde la Asociación Española de Ginecología y Obstetricia.

De hecho, como asegura Modesto Rey, portavoz de la Sociedad Española de Contracepción (SEC), «la edad no es un factor limitante para ningún anticonceptivo. Cada mujer debe utilizar lo que le convenga en cada momento en función de sus necesidades, pero claro, cuando fue el bum del sida las campañas se centraron en el preservativo y eso se ha quedado en la retina de todos», comenta el experto. Sin embargo, asegura que los métodos de larga duración son «los únicos que consiguen controlar los IVE -interrupción voluntaria del embarazo-».

Según la última encuesta de Salud Sexual y Reproductiva de la SEC, un 29 % de las mujeres desconoce este tipo de anticonceptivos. Entre ellos, además del DIU destaca el implante subdérmico. Se trata de una especie de varilla de cuatro centímetros con un gestágeno que va liberándose lentamente. «Algunas mujeres lo consideran invasivo por tratarse de un pinchazo. Además, tiene una duración máxima de tres años y cuando se retira hay que someterse a una pequeña intervención quirúrgica», cuenta Rey.

Otro de los métodos que suscita mayor controversia es el parche transdérmico: una tirita cuadrada impregnada de hormonas que la piel absorbe poco a poco. «Es una opción cómoda porque no tienes que estar pendiente, como en el caso de la píldora, te lo pones durante una semana y te olvidas.

Aunque es verdad que algunas mujeres tienen miedo a que se les caiga en la ducha, algo poco probable, o no les gusta que se les vea». Por otro lado, estas opciones tienen un recorrido mucho menor que los anticonceptivos de vía oral o vaginal, «por eso el anillo tiene tantas seguidoras en España.

Hoy en día prácticamente todas las chicas utilizan tampones y está perfectamente aceptado. Las industrias hacen más esfuerzos en este sentido que en potenciar los parches», comenta el portavoz de la SEC.

Bien. Está claro que hay vida después de tomar todas las mañanas una pastilla y de tener que llevar preservativos en la cartera. Pero, ¿qué pasa con los sempiternos mencionados efectos secundarios? «En medicina no hay nada gratis y todos los anticonceptivos pueden acarrear efectos secundarios.

No obstante, hay un estigma con respecto a los anticonceptivos hormonales y lo cierto es que la mayoría de mujeres los toleran perfectamente. Por no hablar de los beneficios que tienen». La píldora, por ejemplo, ayuda a controlar los dolores durante la menstruación y regulan el acné.

A lo largo de todo este artículo aparece el término «mujer» seis veces, y todavía ninguna la palabra «hombre». Y es que las opciones para el género masculino en cuestión de anticonceptivos siguen estando reducidas al preservativo y al método definitivo: la vasectomía. Hay opciones como los implantes en la piel, los parches, las inyecciones o la inhibición reversible del esperma, pero que todavía no han llegado a España.

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