¿Necesito comprar un coche?

Esa es la pregunta que se están haciendo muchas personas en Madrid, aunque se supone que en el futuro también en otras ciudades españolas. Y es que los problemas de aparcamiento y las restricciones de tráfico pueden convertir el «carsharing», el alquiler por tiempo de vehículos compartidos en plena calle, en la solución para muchos. de momento en Madrid ya funcionan dos empresas, pero su éxito atraerá a muchas más y acabará extendiéndose a otras ciudades.


El carsharing es la palabra que se ha puesto de moda y que supone una nueva forma de entender la movilidad en un vehículo por las ciudades. De momento solo se puede poner en práctica en Madrid, gracias a dos empresas, Car2Go y Emov, que entre ambas han puesto en las calles mil vehículos eléctricos que se pueden alquilar en el sitio en el que se encuentren durante el tiempo que necesitemos. El éxito que han tenido, en el caso de Emov, ya cuenta con 100.000 usuarios en solo cuatro meses, les va a llevar pronto a sondear su implantación en Barcelona y a escala también en otras ciudades españolas.

Car2Go y Emov funcionan de forma muy parecida. El que quiere usar sus vehículos solo tiene que darse de alta a través de su página web, registrando una tarjeta de crédito donde se harán los cargos por la utilización de los vehículos. Después solo tendrán que bajarse una aplicación para su móvil, con la que realizarán toda la gestión de búsqueda de coches más cercanos. En el móvil aparece la situación de los coches libres, el usuario elige uno y lo bloquea hasta llegar a él. Una vez allí, con una clave (pin) accede al coche y lo utiliza el tiempo que quiera y en un espacio con los límites de la M30, en el caso de Madrid. Una vez acabada la utilización del coche, el usuario lo aparcará en cualquier plaza de aparcamiento controlado (en Madrid son gratuitas para los coches eléctricos) y este volverá a quedar disponible para cualquier otro usuario.

Según los minutos utilizados la empresa cargará la factura en la cuenta del usuario (a razón de 0,19 euros por minuto).

Este sistema sencillo de utilización por tiempo tiene limitaciones en cuanto al espacio, que debe quedar restringido al ámbito urbano, por lo que no es un sustituto del coche particular, sino del transporte público o del taxi.

Pero muchos usuarios solo necesitan el coche en esas situaciones y son los que pueden preguntarse si les compensa comprar coche. La ventaja del carsharing es que nos libramos del mantenimiento, de los seguros e impuestos que genera el coche particular, así como de los costes del aparcamiento en la ciudad. Por contra, los inconvenientes son la imposibilidad de utilizar el coche sin límites espaciales, en recorridos fuera del casco urbano, o la utilización continua y prolongada durante muchas horas diarias que no haría rentable el carsharing.

Las diferencias ahora mismo entre Car2Go y Emov son que cada una está asociada a un grupo automovilístico. Car2Go al alemán Daimler y por eso emplea los pequeños Smart Fortwo ED, con solo dos plazas y poco espacio para bolsas u otros objetos. Los Emov pertenecen al grupo francés PSA y utilizan los Citroën C-Zero, de cuatro plazas, algo más grandes. Pero el carsharing es goloso para cualquier fabricante y otros grupos como BMW y Renault-Nissan ya están estudiando el negocio, con sus vehículos i3 y Zoe-Leaf, respectivamente.

La facilidad de acceso al sistema de alquiler por tiempo es una de sus grandes ventajas (aunque Car2Go obliga a pasar por una autoescuela o por los concesionarios de Mercedes-Smart para compulsar la validez del permiso de conducir) y su propagación es imparable. Otros escenarios como ciudades medianas no se descartan, ya sea para los grandes grupos automovilísticos o para empresas de alquiler más pequeñas. Esto no ha hecho más que empezar.

 

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