Asistentes virtuales en tu hogar

En un futuro cercano, el nuevo centro de la casa no será la tele. Los hogares cada vez cuentan con más dispositivos conectados a Internet de forma permanente. Y los gigantes de la Red compiten ya en la batalla por ofrecer asistentes para toda la familia que en principio parecen altavoces, pero que son capaces de escuchar y responder a muchas preguntas y realizar gestiones gracias a sistemas de inteligencia artificial.


Están siempre encendidos, conectados a Internet. Y alerta. Lo escuchan todo. Pero callan, como haría un buen mayordomo, hasta que surge la ocasión perfecta para tomar la palabra, hacer una sugerencia, aportar información, realizar alguna gestión o, simplemente, poner una lista de reproducción con los últimos bombazos de la música indie o los grandes hits reguetoneros en riguroso streaming.

Si no fuera por esta última capacidad, podríamos estar hablando de una persona dedicada al servicio en el hogar. Pero no. Apenas hay humanidad en los dispositivos que pretenden convertirse en los nuevos reyes del hogar, los cacharros que gigantes de la Red como Google o Amazon quieren convertir en referentes para toda la familia. Tienen forma de altavoz, obtienen sus poderes de la nube y presumen de inteligencia artificial. En su corazón habitan sistemas similares a los conocidos Siri, Google Now, Cortana o Alexa. Como ellos, son asistentes virtuales, pero ahora no están vinculados a un dispositivo móvil, sino a uno que pretende ocupar el centro del salón, de la cocina o de la habitación en la que se pase más tiempo.

En el mercado hay un montón de modelos de asistentes virtuales de este tipo. Pero hasta ahora hay dos que han llamado más la atención de la prensa especializada. Son el Echo de Amazon y el Home de Google.

El primero reconoce la voz de su propietario (y su familia) y usa una palabra clave para activarse. Puede ser desconectado de forma manual. Pero no funcionará si no está conectado a Internet. Echo (a través del asistente Alexa) cuenta noticias, informa del tiempo que hace, lee artículos de Wikipedia y, por supuesto, reproduce música (no deja de ser un altavoz) de varios servicios. También permite controlar alarmas o activar temporizadores. O decirle que encuentre un restaurante chino, que te recuerde las citas de la agenda o preguntarle a qué hora echan por la tele un nuevo capítulo de una serie o un partido. Y sin usar ninguna interfaz, solo activándolo con la palabra clave que determine el usuario. Aún no está disponible en España. En Amazon.com cuesta 180 dólares.

El rival de Echo que ha desarrollado Google se llama Home. Aún no ha salido al mercado (¨se espera que llegue antes de finales de año) y promete prestaciones similares. Como es lógico, en su corazón late un asistente virtual difrerente, Google Now. Y solo puede ser controlado con la voz. No tiene ningún botón físico. Su rasgo más distintivo son unas luces LED que recuerdan a los colores de Google y sirven de indicador de que el cacharro está trabajando.

¿Y la privacidad?

Ambos dispositivos están rodeados de polémica. Una vez más, se cuestiona lo que puede pasar con toda la información que captan. Si están conectados, oyen todas las conversaciones que puedan tener lugar en el entorno familiar. ¿Qué hacen Google y Amazon con esa valiosísima información? En teoría no se almacenan, pero la duda está ahí, muy viva en la Red, alimentada por una simple razón: cuánto más sepa de sus dueños, mejor funcionará el asistente.

Las funciones de Echo y Home crecerán en los próximos años. El desarrollo del Internet de las Cosas volverá los hogares mucho más digitales. A partir del 2020, con el desarrollo de la tecnología 5G, en cada casa habrá decenas de dispositivos transmitiendo constantemente información a Internet. Y hará falta algún asistente que controle, centralice y organice esa información. Amazon y Google ya están en esa carrera. Y también Apple, que está construyendo su propio altavoz con Siri en el corazón. Los rumores dicen que el cacharro de la compañía de la manzana supondrá una evolución. Tendrá una cámara. Y te podrá ver.

Los asistentes virtuales de los gigantes de la Red pueden parecer simples juguetes al lado de uno de los últimos proyectos personales del fundador de Facebook. Mark Zuckerberg quiere construir una inteligencia artificial para que «gestione su casa y le ayude con su trabajo» similar al fabuloso Jarvis que utiliza el superhéroe Iron Man en las películas de Marvel. La comparación no la hizo la prensa, sino el propio dueño de la red social más grande del mundo, que pretende enseñar a su asistente a saber dejar entrar a sus «amigos en casa» o a controlar si pasa algo raro en la habitación de su hijo. ¿Fantasía?

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