Trueque de viviendas

Un nuevo modelo para alojarte en tus desplazamientos. Cada vez son más los españoles que optan por el intercambio de domicilios, en lo que supone otra vuelta de tuerca a los modelos de economía colaborativa. Existen portales en los que no se necesita ni diez euros para disfrutar un mes en cualquier destino del planeta. ¿A cambio?, abrir las puertas de tu casa.

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26/09/2016 11:14 h

El afianzamiento del consumo colaborativo está generando una auténtica revolución en determinados sectores de servicios. Cada vez más. La forma de viajar, de alojarse, de comer o de salir a conocer una ciudad está cambiando apresuradamente. Muchos viajeros optan por alejarse de las experiencias tradicionales y prefieren compartir gastos de desplazamiento subidos a un Blablacar (más barato, y generalmente más ameno) o una experiencia de alojamiento diferente a través de Airbnb, o similares, con las que librarse de algunos de los corsés que todavía mantienen algunos hoteles. Pero en todas estas fórmulas siempre existe una transacción económica. Un intercambio monetario que le resta potencia al utópico concepto de colaborativo. El colaboracionismo, en su máxima expresión, tendría que consistir en abrir a alguien las puertas de una casa a cambio de que ese alguien abra las de la suya en un futuro. Sin dinero de por medio.

Esto es precisamente lo que propone Nightswapping, que le da una nueva vuelta de tuerca al mercado. La fórmula de funcionamiento es sencilla, y va recogida en su propio nombre (en inglés, night swapping se puede traducir como trueque o intercambio de noches). «Los anfitriones de la plataforma no ganan dinero por hospedar, ganan el mismo número de noches que noches se hospeda el viajero. Gracias a estas noches, el anfitrión podrá viajar después a la casa de otro miembro de la comunidad, a cualquier destino y en cualquier fecha», explica Raúl Sánchez, responsable de comunicación del portal, que en el 2014 fue elegida startup del año por Next Tourisme

El viajero solo tiene que afrontar 9,90 euros en gastos de gestión, que deben abonarse en el momento en el que se efectúa la reserva, y que son independientes del número de noches y personas que se vayan a alojar. Es decir, que si los cuatro miembros de una familia se quieren alojar una semana en una casa, tan solo tendrán que pagar estos 9,90 euros. Para que no exista lugar a error, este modelo funciona con una moneda virtual que se llama la noche, y que únicamente se acumulan abriendo las puertas de casa a huéspedes, y que solo se gasta alojándose en viviendas de otros.

Existen tres posibilidades: trueque en habitación de invitados (es decir, hospedarse en casa de alguien cuando él está dentro), trueque recíproco (voy a casa de alguien justo cuando ese alguien viene a mi casa) y trueque en alojamiento completo (hospedarse en una vivienda vacía). Cualquiera de ellas «es totalmente legal», afirma Raúl Sánchez. A la hora de efectuar la reserva, tanto los huéspedes como los anfitriones quedan cubiertos por un seguro. El éxito del modelo antimonetario también está presente en otros portales, como Guest to Guest, la primera red de intercambio de casas, con un funcionamiento muy similar. La moneda virtual empleada en esta web de intercambios de viviendas son los GuestPoints. Cada miembro de la comunidad le otorga un valor a su vivienda en función de la ubicación, metros cuadrados y otros extras que pueda tener. Cuando recibe huéspedes acumula estos puntos, que más adelante podrá utilizar para alojarse dentro de la red.

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