La Cofradía de Cariño, un precedente judicial


El pasado 20 de noviembre, el Juzgado de lo Mercantil Número 1 de A Coruña aprobó el convenio presentado por Auren que ha permitido a la Cofradía de Cariño superar la situación de concurso en la que se encontraba y continuar con su actividad.

Sin duda, este proceso ha sentado un precedente judicial: por primera vez en España, una corporación de derecho público fue declarada en concurso de acreedores.

Entre los profesionales habituados a lidiar en el ámbito concursal, suele ser muy comentado el tópico del estigma del concurso de acreedores. Se dice que es un procedimiento de costes elevados, tanto en términos económicos, como temporales y personales. Muchas veces hasta se habla de una cierta «inutilidad», ya que la estadística hasta ahora demuestra que un altísimo porcentaje de los concursos terminan en liquidación, sin conseguir una mínima satisfacción de los acreedores.

En este caso, como letrados instantes del concurso de la Cofradía de Cariño, hemos asistido a todo lo contrario. El proceso se ha sustanciado en un tiempo récord (apenas cinco meses) y, además, se ha conseguido un convenio que permite la supervivencia de la institución.

Se ha contado con la máxima implicación de todos: desde el propio Juzgado, que vio procedente en un auto pionero en España la solución concursal para resolver la insolvencia de la Cofradía; hasta la administración concursal, que supo adaptar sus facultades de intervención a la actividad cotidiana de la institución.

Mención aparte para la asertiv7idad del máximo acreedor, Portos de Galicia, que ha demostrado su sensibilidad con el sector y ha acreditado capacidad y flexibilidad para llegar a soluciones negociadas. Desde nuestra experiencia, el dotar legalmente de mayores posibilidades a las administraciones públicas para negociar y llegar a acuerdos con los deudores en antesala de concurso, se antoja fundamental y facilitaría la pervivencia de muchas empresas.

Desde el punto de vista jurídico, el posibilitar que una corporación de derecho público pueda resolver ordenadamente su estado de crisis económica en España mediante un concurso de acreedores marca un antes y un después.

Un precedente que puede abrir un nuevo horizonte para otras cofradías pesqueras gallegas, que viven desde hace años en una situación de estrechez y dificultades, si al igual que sucede con las empresas, se llega al concurso de acreedores en tiempo y forma adecuadas y no ya moribundas, sin trazas de viabilidad.

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