Hemos empeorado

GALICIA

17 feb 2013 . Actualizado a las 06:00 h.

Hace apenas diez años Galicia podía vanagloriarse de una de las mejores redes de carreteras de España. Uno de los mejores exponentes de nuestro progreso. Hoy las cosas han cambiado considerablemente y lo que antes aportaba modernidad ahora representa atraso. Basta con recorrer otras regiones para darse cuenta de que hemos empeorado. El saldo menos favorable corresponde sin duda a las carreteras nacionales. Basta circular entre Santiago y A Coruña para constatar como lo que hasta hace poco era una aceptable vía interurbana se ha convertido en una «corredoira urbana». Los temporales de estos meses han acentuado la situación, y los gallegos nos vemos amenazados por un invierno todavía largo con unas carreteras carentes de mantenimiento, con déficit de señalización y con un estado de la pintura que la hace casi invisible. Y esto se acentúa cuando el incremento del peaje de las autopistas lleva a muchos gallegos a volver a unas carreteras lentas, difíciles y en mal estado que deben recorrer casi a diario. Tampoco las carreteras provinciales han mejorado el pavimento y hay algunas donde el bache es continuo.

Todos sabemos que la crisis económica ha vaciado las arcas públicas y que las prioridades sociales deben anteponerse a objetivo alguno, pero también vemos cómo, a medida que los servicios sociales se encarecen para los ciudadanos, las carreteras también encarecen el coste a los usuarios. En esto, como en todo, sigue siendo la parte más débil de la sociedad la que sufre la mayoría de los recortes aplicados. Galicia necesita retomar el rumbo con una acción de gobierno menos preocupada por la ingeniería de las finanzas públicas que por el desarrollo económico y social.