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Alumnos enfrentados a retos reales


ferrol / la voz

El centro integrado de FP Ferrolterra sabe que su objetivo es ofrecer una formación útil para los 1.000 alumnos que pueblan este entramado de naves y edificios que hace décadas sustituyó a Maestría. Ahora, el equipo directivo, con Enrique Pazo y Raquel Rodríguez a la cabeza, intenta estar en la vanguardia del mercado y el esfuerzo les ha valido un par de medallas en el Galicia Skills de FP, la financiación de varios proyectos de innovación y la puesta en marcha de una FP dual con Navantia.

Son dos los pilares en los que se asienta el Ferrolterra: la relación fluida con las empresas locales y la innovación. De lo primero dan fe un bolsa de trabajo, los cursos de formación continuada de los trabajadores en activo y las visitas anuales de los técnicos al centro para explicarles a los alumnos qué hay de nuevo en su sector; además, en función del perfil del estudiante el propio Ferrolterra les ofrece formación complementaria para que les resulte más fácil encontrar empleo. En este centro, el 75 % de los alumnos se quedan a trabajar en el sitio donde realizaron las prácticas finales de FP y en algún grupo, como los de electricidad, hasta el 100 % salen con trabajo.

En la innovación también hay mucho empeño. Participan en programas internacionales -con estancias de profesores y alumnos en Alemania- y tienen cuatro proyectos subvencionados. Gracias a la Fundación Alcoa, montarán una cooperativa de alumnos para construir y customizar minicaravanas, espacios para vivir y trabajar para autónomos que cambien de ubicación: artesanos o afiladores, por ejemplo. Pensar, diseñar y construir estos vehículos afecta a Mecánica, Carpintería y Energía, y son cinco alumnos por cada departamento los que participan. Las caravanas tendrán una forma básica y después se adaptarán en función del cliente.

Hospital de robots

Otra iniciativa innovadora es el hospital de robots que Tino Fernández, profesor de Robótica, ha puesto en marcha. Comenzó enseñando a montar robots a los profesores (ya van 50) que acuden al centro de formación que está cerca del instituto. Pronto descubrió que los robots que se usan en los colegios se estropean y nadie los arreglaba. Por eso este hospital, donde trabajan y aprenden los alumnos de mantenimiento. Por el momento ya llevan seis aparatos curados, y para los alumnos es «moi interesante», dicen, porque tienen que «arranxar problemas reais». ¿Un fallo habitual? El Bluetooth.

Gracias a unos premios de la Xunta, en el CIFP se están llevando a cabo otros proyectos de innovación. Por ejemplo, construyen un prototipo de un carrito para transportar sillas de ruedas mecánicas por el supermercado, ya que cuando alguien con una silla no automatizada va a la compra a veces tiene verdaderos problemas para moverse y cargar con la cesta. Incluso el vecino CIFP Rodolfo Ucha participa con una app para que los usuarios de estas plataformas-carrito (que se manejan con un joystick) puedan reservarlas en el súper.

Otro proyecto. Electricidad Electrónica está desarrollando un cuadro de mandos que controle la salida de gases de un taller de soldadura. Silvia, una de las alumnas, explica que el objetivo es ambicioso: «Queremos crear un sistema que regule la extracción de gases según las condiciones del taller y sea más eficiente y seguro al reducir el consumo garantizando el oxígeno necesario». Ella, como sus compañeros, prefiere trabajar «sobre proyectos reales, porque eso mejora nuestra formación».

¿Cómo se vuelca un coche?

La tercera iniciativa también es útil y novedosa: es una estructura que hace girar un coche de tal manera que lo pone en cualquier posición. Se desarrolla en Fabricación Mecánica y Automoción y su objetivo son otros estudiantes, los de Sanitaria, que pueden practicar así la excarcelación de heridos en accidentes. Esta singular grúa ya está en el ojo de los bomberos, que la consideran un elemento interesante para practicar ellos el rescate de heridos. Cuando la terminen, colgarán los planos en Internet para que la agrupación que los quiera pueda utilizarlos.

Todos los estudiantes que participan en estos proyectos se tienen que enfrentar a problemas reales, no teóricos. Han de probar sus diseños, equivocarse y descubrir dónde, e ir perfeccionándolos. Es la mejor manera de estar preparado para el trabajo.

Finalmente, la experiencia más solicitada es la FP dual con Navantia. Son 12 alumnos, con unos 40 en lista de espera, que durante tres años van a formarse y trabajar en la firma naval, cobrando el salario mínimo interprofesional y disfrutando de vacaciones. Sito, el profesor, cree que este sistema tan alabado por el exministro de Educación José Ignacio Wert es muy interesante con las grandes empresas, pero no cuando se trata de pequeños talleres. De entrada, los alumnos del Ferrolterra, como Brais y Pablo, no lo dudan: «Nos interesa más por trabajar en Navantia que por cobrar el salario mínimo, sin duda».

Las claves del centro

Dirección compartida

Cuatro personas a tiempo completo

Un centro con 85 profesores y 1.000 alumnos necesita muchas horas de organización y cuatro personas tienen el horario liberado para la gestión: Enrique Pazo, el director; y Raquel Rodríguez, vicedirectora; además, hay un coordinador y una jefa de departamento.

Bolsa de trabajo

Los alumnos cuelgan sus currículos en una «app»

Desde hace unos pocos años, el Ferrolterra tiene una app para facilitar el acceso de sus alumnos graduados al mundo laboral. Los alumnos cuelgan sus currículos, que consultan las empresas.

 Charlas de innovación

Profesionales que explican qué hay de nuevo en cada sector

Cada año los expertos en los sectores que se imparten en el instituto acuden al centro para explicarles a los estudiantes qué nuevos procedimientos o máquinas hay en el mercado.

 Vivero de empresas

Emprender, una opción a tener en cuenta

El centro cuenta con un vivero de empresas donde se ofrece no solo asesoramiento a los alumnos, sino un espacio donde trabajar y hasta sala de reuniones. El autoempleo es una salida cada vez más recurrente.

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