Innovación de arriba abajo en el colegio Cluny de Santiago

La dirección del Cluny anima a los profesores a aplicar didácticas que dejen al niño en el centro del aprendizaje


santiago / la voz

Muchas veces, un centro inicia la senda hacia la innovación -un camino que nunca se acaba de completar y que a veces se entretiene en recodos- de la mano de un profesor o profesora especialmente activos. Alguien que empuja a los demás a investigar y convence a la dirección para que lo apoye. Solo si los responsables del centro creen en la propuesta, esta puede llegar a convertirse en filosofía de centro. Pero otras veces ocurre al revés. Son los directivos los que tienen claro que hay que renovar el aprendizaje y se apoyan, eso sí, en los profesores para que estos hagan realidad su apuesta por una educación diferente. Esto es lo que ocurre en el San José de Cluny de Santiago, un centro de 650 alumnos y 50 profesores situado en el corazón del primer ensanche compostelano, un entramado de calles habitado por abuelos y a un paso de los grandes referentes de la historia y el arte de Galicia.

Tanto la directora pedagógica del Cluny, María Lavandeira, como la jefa de estudios, Esther Balboa, y la superiora de la congregación, Carmen Vázquez, tienen claro que son los profesores los que marcan la diferencia. Y que necesitan formación adecuada, pero también un plus de confianza para cambiar la dinámica conocida por una nueva. Como el centro forma parte de una congregación nacional, es capaz de proporcionar la formación necesaria a los maestros, y a eso se suma su apoyo explícito: aprendizaje basado en proyectos, en problemas, cooperativo, flipped classroom, gammificación, aprendizaje abierto al entorno e inteligencias múltiples son algunos de los caminos nuevos que ha emprendido el Cluny.

Aprendizaje cooperativo

Es uno de los programas más asentados y que ya llega a todas las etapas -de infantil a ESO- en las materias de ciencias. «Lo más difícil de su aplicación -explica María Lavandeira- fue la evaluación». Determinar el trabajo de cada alumno en un grupo en el que todos colaboran y donde se intercambian los papeles a lo largo del curso requiere de práctica y una metodología adaptada. El aprendizaje cooperativo se lleva a cabo en algunas asignaturas más, como Inglés. En la clase de 4.º de primaria están desarrollando juegos de mesa. Los portavoces de los grupos explican qué hacen, que son versiones de la oca, el Monopoly o una mezcla de dominó y Uno ideado por ellos. ¿Es mejor trabajar en grupo? Santi, Antía y Simón, uno de cada equipo, no lo dudan.

Aprendizaje basado en proyectos

Ya se hace en todas las etapas, y la idea es que cada clase desarrolle un proyecto de forma trimestral, aunque no puede suponer más del 20 % del contenido de las asignaturas elegidas. «Nos gusta mucho este sistema -dice Lavandeira-, pero creemos que es un método más, no el único». Como colegio religioso, este año todo el centro desarrolla los proyectos bajo un tema: la encíclica papal Laudato si’, el llamamiento de Francisco a la ecología: «Lo centramos en tres aspectos: el cuidado de uno mismo, el cuidado del otro y el cuidado de la naturaleza». Los de 1.º de ESO reciclan el papel de todo el colegio, van por las aulas recogiéndolo y pesándolo; los de 3.º y 4.º de ESO hacen fotografías de los daños que tiene el inmueble y los descuidos de mayores y pequeños; y en primaria aprenden hábitos de vida saludables.

Aprendizaje basado en problemas

Es el último método que se está aplicando, entre los niños de 5 años. Adela, profesora de infantil, reconoce que están «encantados» con los resultados. Explica que ahora mismo los niños son muy bebés, llegan al cole sin dejar el chupete o los pañales, y los padres se encargan de atender todas sus necesidades. «Queríamos fomentar la autonomía, que pensasen por sí mismos, que resolviesen», explica la maestra. Así que el docente les plantea un problema y ellos lo tienen que solucionar: «Uno de los primeros fue sobre lápices -recuerda-. En clase tenemos cinco grupos y les dijimos que no había más que tres lápices rojos y tres azules, que qué íbamos a hacer para que todos pudiesen usarlos. Fue impresionante, se pusieron a hablar entre ellos y en cinco minutos habían diseñado una programación: primero los usan fulano y mengana, después tal y tal...». Entienden que este sistema es magnífico porque no todos los niños razonan igual y la fusión de unos y otros es muy enriquecedora. Además, los niños se mueven con soltura y ganaron confianza: «Nos lo dicen los padres, se nota en casa».

Gammificación y «flipped classroom»

La estrategia de los juegos se usa en casi todas las aulas. Desde las matemáticas divertidas de 1.º y 2.º de primaria hasta experiencias como aprender los elementos de la tabla periódica en 3.º de ESO con un juego de mesa, o la robótica y el ajedrez en el aula entre los de infantil (5 años). El aula al revés o flipped classroom (los niños ven la teoría en casa en un vídeo y practican en el colegio) está en fase de formación del profesorado.

PAT

El centro tiene ampliación de horario, una hora más cada día en primaria. Además de refuerzo matemático, sirve para desarrollar el Plan de Acción Tutorial, donde se habla de emociones y se enseña a reconocerlas y manejarlas. Se hace con películas. La que estaban viendo estos días los pequeños, Los increíbles.

Un día en el museo

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Abierto al entorno

«Los alumnos conocen el mundo que los rodea». El aprendizaje abierto al entorno propone aprovechar el mundo real para que los alumnos avancen en sus conocimientos y entiendan que también pueden cambiar las cosas. El Cluny intenta utilizarlo al máximo (a pesar de los problemas que supone movilizar hoy a menores) y hacen frecuentes visitas a lugares importantes. La pasada semana estuvieron en el Museo do Pobo Galego con una iniciativa muy interesante. Además de rendir homenaje a Rosalía de Castro, los niños de 5.º y 6.º de primaria les explicaron los oficios a los de 2.º de primaria, una forma mucho más activa de aprender estos contenidos obligatorios.

Beneficios

«É un achegamento á cultura e á lingua». Elisa, profesora de Lengua Castellana y de Lingua Galega en 5.º y 6.º, lleva dos años con la iniciativa. Este curso, los de sexto explicaron a los pequeños el trabajo del mar: mariscadores, redeiras, pescadores y carpinteros de ribera; los de quinto se encargaron de los trajes típicos y de otros oficios, como canteiros, afiladores o herreros: «Traballan durante un mes -explica la maestra- e teñen que organizar os grupos, facer as pegatinas identificativas, buscar información, resumila... Este ano veu ata un mariñeiro de Muros a explicar como era o seu traballo. É un achegamento á cultura e á lingua, e falan cos seus avós na casa».

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«Melloran moito a oratoria e os xestos». Algunos alumnos hablan en voz bajita, muy rápido o sin apenas vocalizar. Pero otros se expresan con soltura, naturalidad. Cada uno tiene un ritmo, pero todos «melloran moito na oratoria e lles axuda a adquirir vocabulario», además de servir de práctica para enfrentarse a un grupo.

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