Diez trucos de limpieza que nadie te enseñó

Desde como quitar manchas de una alfombra, pasando por limpiar el horno y no morir en el intento hasta como eliminar sin despeinarse la cal del baño

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Redacción 09/05/2015 18:44 h

Los trucos son la medicina perfecta para la pereza, sobre todo a la hora de encarar tareas imperativas. Necesarias. Obligatorias. O nos dejamos los ahorros en contratar a alguien que se encargue de la limpieza o, a falta de otra alternativa, nos remangamos y nos ponemos al lío. No queda otra. Podemos quedarnos en el sofá en lugar de ir al gimnasio, estudiar la última noche antes del exámen, encargar una pizza a domicilio prescindiendo de la experiencia culinaria de pasarnos una hora cortando, picando y removiendo alimentos en la cocina, pero no podemos vivir en un basurero.

Así que, sin vías de escape, podemos optar por los atajos. La vida es más sencilla con esos atajos que nos regalan horas de sueño y, sobre todo, un resultado mucho más presentable poder llevar a casa a cualquiera: desde esos padres que Don Limpio a su lado es un auténtico mugroso de guantes sucios, pasando por ese novio o novia a la que se quiere impresionar en la primera cita, hasta ese compañero de trabajo que se deja caer por el piso sin avisar y al que no podemos dar mala impresión. Y es que, aunque pensemos que nuestra madre o nuestro padre nos han pasado todos sus conocimientos para mantener la suciedad a raya, existe vida más allá de saber cómo limpiar a la primera el horno o el cuarto de baño. 

1. Las manchas ¿permanentes? de la alfombra

La alfombra es el rey de acumular suciedad. Es como un imán que atrae todo tipo de cosas: que si pelos, que si restos de comida, que si un perro que se dedica a comer en ella... Pero lo peor llega cuando esa suciedad lleva de la mano una mancha. Hasta el momento de que con una escoba o una aspiradora se puede eliminar, no pasa nada. Lo malo llega cuando la suciedad es para siempre, hasta que se lave o se lleve a la tintoreria -con todo el tiempo o dinero que ello signica-. ¿Y cómo nos deshacemos entonces de la mancha? La clave no son los detergentes o los jabones, sino el vinagre. Sí, echar un poco de vinagre en la mancha y un poco de bicarbonato, dejar actuar hasta que aparezcan las burbujas, frotar con un trapo húmedo blanco, dejarlo secar y adiós a la mancha. 

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2. Y las de boligrafo o rotulador de las mesas

No hace falta tener niños en casa para enfrentarse a una mancha de boli sobre la superficie de cualquier mesa. Aunque la opción de no quitarla siempre está presente, para eliminarla la clave -para todo tipo de materiales- es limpiarla con un estropajo o paño mojado en leche

Si con el boligrafo el problema está más o menos solucionado -a no ser que haya dejado surco-, en el caso de las de rotulador, la solución tampoco es demasiado compleja. En su caso se cambia la leche por la pasta de dientes para volver a recuperar la mesa antes del mancharla. 

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3. El fin de las migas en la tostadora

Todos aquellos que desayunan tostadas tienen pesadillas con la tostadora. Si andan cortos de tiempo, la recogen e intentan olvidarse de las migas. Sin embargo, la siguiente vez habrá más y se irán acumulando paulatimamente en rincones insospechables por mucho que nos empeñemos en sacudirla sobre el fregadero. A pesar de nuestros esfuerzos en vano, existe un truco para eliminarlas y olvidarnos de ellas temporalmente. ¿Cómo? Con un cepillo de dientes seco hay que barrer el interior para que las migas escondidas salgan, sacudir otro poco para no perder la costumbre y practicamente listo. 

4. Limpiar el horno sin morir en el intento

Lo usamos para no poner la cocina patar arriba, pero se ensucia y mucho, más de lo que creemos ya que no es el típico electrodoméstico que limpiamos día sí y día también. Para no morir en el intento absorbiendo los gases de algunos productos destinados a esta labor, lo recomendable es hacer una pasta con bicarbonato y agua. Después solo hay que frotar con ella el horno y dejar reposar durante una hora. Cuando la suciedad empiece a resquebrajarse, hay que retirar lo que se haya desprendido. Después solo hay que encender el horno a temperatura suave durante 20 minutos con una jarra de agua y vinagre en su interior. A continuación solo habrá que pasar un trapo para eliminar todo y que el horno brille en todo su esplendor. 

5. La tabla de cortar, ¿sólo con agua?

No, ni las de madera ni las de plástico. En el caso de las primeras, el agua y el jabón no son la solución para eliminar toda la suciedad. La clave para que quede como los chorros del oro es poner un poco de sal y restregar un limón sobre la superficie. De esta manera se eliminará manchas y olores. 

En el caso de las de plástico, hay que cambiar el limón por la naranja. Y es que para limpiar y desinfectarlahay que frotar la cáscara o la piel de una naranja y enjuagarla. 

6. La alcachofa, sin cal por favor

Limpiamos -o por lo menos lo intentamos- el baño todas las semanas. Los más responsables incluso lo harán todos los días. Sin embargo, seguro que hay una parte que se nos resiste: la alcachofa. La encargada de echar agua se llena, irremediablemente, de cal. Es algo que no puede evitar. Y aunque frotemos con fuerza, siempre quedan restos que ofrecen ese aspecto blanquecino que nos da algún que otro dolor de cabeza cuando estamos debajo del agua. ¿La solución? Tan fácil como coger una bolsa de plástico, llenarla de vinagre y sumerger la alcachofa furante una hora. Y la cal será historia. 

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7. ¿Y el resto del baño?

Con la alcachofa sin cal, no nos podemos dormir en los laureles y permitir que la cal inunde otros lugares del baño. Para limpiar estas marcas o el agua de los grifos de acero inoxidable lo ideal es usar media naranja como una esponja. Además, también actuará como barrera impermeable para que resbale el agua. 

8. El cepillo igual de limpio que los dientes

Nos lavamos los dientes, como mínimo, tres veces al día, después de cada comida. Ponemos mucho esfuerzo en su limpieza, pero, ¿y el cepillo? Lo abandonamos en su recipiente después de aplicarle agua para quitarle la pasta dental y poco más. Y así, acumula suciedad. Para tenerlo limpio, pero limpio de verdad, lo aconsejable es sumerjelo en un vaso de agua y vinagre durante toda la noche

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9. Zapatillas, como el primer día

Aunque el mundo se divide entre los que les gustan las zapatillas impolutas como cuando salen de la tienda y los que las prefieren usadas, existen una serie de límites que no se pueden sobrepasar. Por esta razón, para que regresen, aunque sea de forma temporal, a su tono original, lo ideal es la pasta de dientes. Ni lavadora ni crema blanca de tenis, pasta de dientes. La clave es aplicarla sobre la parte blanca de la zapatilla con una almohadilla. Y listo. 

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10. Adiós a los pelos de animales

Las mascotas hacen compañia, pero también manchan. Y mucho. Sobre todo en cuanto a materia de pelos se refieren. Además, la mayoria de los perros y los gatos tienen un pelo tan fino que es practicamente imposible eliminarlos todos solo con una escoba o una aspiradora. La solución es más fácil de lo que se cree. Y es que con un guante de goma seremos capaces de recoger todos los pelos. Y no dejar ni uno atrás. 

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