«La historia sin fin»: La magia de «La historia interminable» que se convirtió en pesadilla

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Michael Ende logró que su obra más famosa fuese traducida a 35 idiomas y vendiese más de 17 millones de ejemplares en todo el globo

01 sep 2016 . Actualizado a las 14:24 h.

La historia interminable en España y La historia sin fin en Latinoamérica llenó de fantasía a generaciones enteras. Atreyu y el perro volador Fújur comenzaron a hacer soñar, hace ya 37 años, a Bastián Baltasar Bux y a todos los niños que a través de la narración del protagonista de La historia interminable disfrutaron de las aventuras por el reino de Fantasía. Un mundo fantástico en el que el guerrero Atreyu inicia una búsqueda para encontrar cura a la extraña enfermedad de la Emperatriz Infantil. A medida que el joven Bastián se va sumiendo en el mundo de Fantasía el lector se va impregnando de una historia que se ha convertido en todo un hito para la literatura juvenil. 

Traducida a 35 idiomas y conocida por sus polémicas adaptaciones cinematográficas La historia interminable es probablemente una de las novelas juveniles más leídas de los últimos años. Y con todas estas consideraciones, no es de extrañar que Google haya decidido dedicarle uno de sus doodles en el día en que la obra cumple 37 años.

Fantasía no encontró su lugar en la gran pantalla. Con una superproducción cinematográfica estrenada en los ochenta y que horrorizó al propio autor de la película, La historia interminable encontró en el cine a su peor enemigo. Michael Ende no dijo ni una sola buena palabra sobre la película de la que llegó a decir que «hundiría en el Vesubio». 

La herencia de Michael Ende son unos libros de culto para varias generaciones, traducidos a decenas de idiomas y que se mantuvieron durante años en la cabecera de las listas de ventas encandilando a millones de lectores. Especialmente, gracias a La historia interminable. Tanto le disgustaba la realidad y las sociedades y sistemas occidentales en las que vivió que se pasó la vida buscando alternativas mediante la fantasía.

Para Ende había dos tipos de literatura: la que declara abiertamente que es ficción y la que simula que es realidad. Se convirtió en el Rey Midas de la literatura fantástica, un mago Merlín de la palabra -avalado por su propia apariencia- que convirtió en best seller universal La historia interminable, aparecida en 1979, traducida a 35 idiomas y de la que se vendieron más de 17 millones de ejemplares en todo el globo. El libro fue un verdadero fenómeno editorial y durante cuatro años encabezó en Alemania la lista de libros más vendidos.

De rostro y maneras afables, con apariencia de filósofo despistado, el padre de La historia interminable abandonó Alemania en la década de los sesenta para fijar su residencia en Italia. Unicornio era el nombre de su casa en Genzano, a 30 kilómetros de Roma. Incansable viajero, casado en segundas nupcias con una japonesa, el país del sol naciente era uno de sus preferidos.

Hijo de un artista

Michael Ende, nacido en el 12 de noviembre de 1929, era hijo de un pintor surrealista, Edgar Ende, que le permitió descubrir que «el arte es una pintura fantástica del mundo». Su padre había sido condenado por el régimen nazi por practicar el «arte degenerado». Desde pequeño se acostumbró a vivir en un mundo dual, de modo que lo que se vivía en su casa no tenía relación alguna con el mundo exterior. Quería ser explorador y apostó luego por algún oficio relacionado con el arte, para convertirse en escenógrafo rendido al teatro de Bretch. «No encontré comedias que me inspiraran -explicaba-, de modo que comencé a escribirlas yo mismo». Luego, el autor de La historia interminable probaría suerte como actor, con escaso éxito. Cuando se quedaba sin empleo un amigo dibujante le pedía un texto infantil. Sería, tras ser rechazado por varios editores, el principio de una brillante carrera llena de premios.

Junto a La historia interminable, su otro gran éxito internacional fue Momo, aparecido en 1973 y el el que desarrollaba la historia de un niño que lucha encarnizadamente contra los «hombres grises» que roban el tiempo a las personas y que quiere devolvérselo a quienes carecen de él. Es una alegoría contra el trabajo sistemático y desagradable.

El autor de La historia interminable se consideraba un heredero de Shakespeare, de Tolkien y sobre todo de Hólderlin y los románticos alemanes. Creía que el hombre «está hecho de la materia de los sueños» y a ella se aferró para cimentar su brillante carrera literaria. Falleció en agosto de 1995. 

La fantasía, una salvaguarda

Para Ende la fantasía era una verdadera salvaguarda, necesaria más que nunca en un final de siglo marcado por el terror la guerra y la tragedia. «La fantasía es más necesaria que nunca en este siglo que vivimos» declaraba en una de sus últimas visitas a España, cuando en 1993 la Universidad de verano del Escorial le dedicó uno de sus cursos al autor de La historia interminable. Reivindicaba el territorio de la imaginación como la salida más efectiva para los males del hombre contemporáneo.

En la Prisión de la libertad, su último libro publicado en España, Ende buscó ya la complicidad del lector adulto. «A los niños hay que llegar con cuentos cortos -había declarado- olvidando la asbtracción y recurriendo a reflexiones específicas. Por eso es más difícil escribir para ellos». En esta colección de cuentos sobre enigmas, milagros y señales, Ende opta por buscar respuesta a las grandes cuestiones filosóficas.

Sus inquietudes ecologistas le llevaron a escribir una ópera, La danza macabra de Hamelin. Su última obra, un libro de dibujos titulado Lirum Larum aparecerá en breve en España. «Nunca he entendido qué es la realidad. Cada pueblo ha tenido conceptos de la realidad que ha creído definitivos, pero esta cambia en función de la cultura y de la historia», sostenía. «En mis libros no se encuentran explicaciones, slo representaciones».