El mundo entre líneas

Alepo y la propaganda de las cifras


La ONU mostraba ayer su preocupación por la desaparición de cientos de hombres que se han entregado estos días al ejército sirio en su rápido avance por Alepo este. Desgraciadamente, es fácil suponer dónde están. Algunos habrán recalado en un campo de prisioneros, pero otros habrán sido o serán ejecutados, como sucede a los combatientes de ambos bandos en esta guerra y en cualquier otra guerra civil. Porque, obviamente, se trata de combatientes, ya que hablamos de unos cientos dentro de la masa de 50.000 personas que han huido del Alepo rebelde para refugiarse en el sector que controla el Gobierno de Bachar al Assad.

No debemos tomar esta última cifra al pie de la letra. Esos son los datos oficiales y el Gobierno sirio tiene el máximo interés en hinchar el número de civiles que abandonan los barrios controlados por los islamistas, así que es posible que la cantidad final sea menor.

Hay otra cifra que debemos tomar todavía con más cautela, otro producto de la propaganda, en este caso de la oposición. Durante estos años, y especialmente desde que los islamistas empezaron a perder terreno, se ha repetido una y otra vez que había «al menos 275.000 civiles atrapados en las calles de Alepo este».

Incluso si aceptamos el máximo de civiles huidos de Alepo este, esa cifra, que nunca sonó creíble, resulta ahora imposible. Es difícil aceptar que más de un cuarto de millón de personas se estén desplazando estos días por las calles de Alepo Este sin que la oposición, que ha montado una de las operaciones de comunicación y propaganda más eficaces que se recuerdan, difunda alguna imagen del éxodo. Tampoco parece posible que esa masa humana se esté agolpando en el minúsculo enclave que es ahora el Alepo rebelde, un cinco por ciento del territorio que controlaba hace tan solo unas semanas.

Probablemente, nunca hubo 275.000 civiles en Alepo este ¿Tiene esto importancia? La tiene, porque las cifras son datos sobre los que se construyen los relatos, en este caso el de la batalla de Alepo.

Esos 275.000 civiles era la estimación de habitantes de los barrios de Alepo que ocuparon los yihadistas en 2012. Lo que oculta esa cifra es que entonces muchos, quizá la mayoría de los que vivían en esos barrios huyeron, en parte por temor a los combates y en parte por temor a los propios yihadistas. Unos se sumaron al éxodo hacia Turquía y Europa y otros se refugiaron en el sector controlado por el Gobierno. Nunca ha habido un movimiento de población significativo en dirección contraria, hacia el sector islamista, a pesar de que durante mucho tiempo no ha sido el asediado sino el asediador.

Es decir, esa cifra exagerada de civiles no solo era un escudo contra los bombardeos aéreos -inútil, por lo que se ha visto-. También era un elemento clave en la versión islamista de la batalla por la ciudad.

Sucede a menudo. En el sitio de Daraya se hablaba de más de 50.000 civiles asediados y resultaron ser menos de 2.000. En el de Madaya se dijo que 35.000 y eran 1.700. Una hipótesis razonable es que en Alepo este nunca hubo más que unas decenas de miles de civiles, además de unos 2.000 combatientes, de los que no se nos han mostrado nunca imágenes.

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