El Reino Unido acepta extraditar a Assange a Estados Unidos por el espionaje de Wikileaks

Juan Francisco Alonso LONDRES / COLPISA

INTERNACIONAL

Stella Moris, mujer de Juan Assange, en rueda de prensa tras conocer la decisión del Gobierno británico.
Stella Moris, mujer de Juan Assange, en rueda de prensa tras conocer la decisión del Gobierno británico. ANDY RAIN | Efe

Su mujer y sus abogados anuncian que recurrirán la decisión del Gobierno británico

17 jun 2022 . Actualizado a las 21:02 h.

El Gobierno británico ha dado su visto bueno a la entrega del fundador de Wikileaks, Julian Assange, a la Justicia estadounidense, que quiere sentarlo en el banquillo de los acusados para procesarlo por 18 delitos, incluido uno de espionaje, por publicar información confidencial sobre las guerras de Afganistán e Irak y cientos de miles de comunicaciones diplomáticas que, según Washington, pusieron en riesgo la vida no solo de algunos de sus ciudadanos, sino de colaboradores de otras nacionalidades.

Los ficheros incluyen testimonios de presuntos crímenes de guerra, como el vídeo de la matanza de civiles iraquíes desde un helicóptero militar estadounidense, y documentos que desvelan datos personales sobre confidentes y colaboradores de Washington.

La ministra del Interior, la controvertida Priti Patel, anunció este viernes la decisión después de que los tribunales del Reino Unido rechazaran todos los recursos que el ciberactivista ha presentado para evitar su extradición, tras considerar que ni es «opresiva e injusta ni constituye un abuso procesal» y tampoco es «incompatible con los derechos humanos».

Patel, en su comunicado, aseguró que en EE.UU. Assange no solo tendrá «un juicio justo» y en el que se le garantizará el ejercicio de la «libertad de expresión», sino que «será tratado apropiadamente, sobre todo en lo que se refiere a su salud».

La supuesta fragilidad mental del activista de 50 años, producto de los más de diez años que lleva confinado en el Reino Unido —siete años refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres—, fue uno de los argumentos esgrimidos por su defensa para oponerse a la extradición. Los abogados de Assange aseguraron que este podría atentar contra su vida de ser sometido a un aislamiento prolongado. No obstante, las promesas de Washington de que no lo confinará ni lo condenará a la sentencia máxima de 175 años de cárcel, que pueden acarrearle los delitos de los que se le acusa, parecen haber convencido a los jueces británicos.

La lucha continúa

Patel admitió que Assange todavía puede recurrir esta decisión ante los tribunales en un plazo de 14 días. Un paso que la familia, los abogados y los colaboradores de Assange anunciaron que ejercerán. En rueda de prensa, la esposa del detenido, Stella Moris, prometió «luchar hasta el final» para que no sea entregado. «Esto es solo el comienzo de una nueva batalla legal. Vamos a apelar a través del sistema legal; la próxima apelación será ante el Tribunal Superior [de Londres]», en un comunicado difundido a la prensa por Wikileaks. La última opción del periodista será recurrir ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo.

La decisión le ha valido duras críticas al Gobierno. «No creo que Assange obtenga un juicio justo», vaticinó el exministro del brexit y diputado tory David Davis, mientras que reconocidos periodistas indicaron que este caso sienta un «mal precedente». 

Julian Assange, tras ser arrestado el 11 de abril del 2019.
Julian Assange, tras ser arrestado el 11 de abril del 2019. Hannah Mckay | Reuters

¿Un soplón o un símbolo de la libertad de expresión? 

j. f. a.

Ángel o demonio, soplón o adalid de la transparencia y la libertad de expresión. Julian Assange es tan odiado como admirado desde que dejó en ridículo a la inteligencia y a la diplomacia de EE.UU. al difundir miles de archivos clasificados que le suministraron delatores como el soldado Bradley Manning, hoy Chelsea Manning.

Nacido en Australia, en 1971, Assange ha dicho que la infancia hippy que le ofreció su madre, la artista Christine Ann, lo convirtió en un antisistema. Está casado en segundas nupcias con la abogada Stella Moris y tiene tres hijos, dos de ellos los concibió durante los siete años que pasó en la Embajada de Ecuador en Londres, huyendo de la persecución estadounidense. Hace apenas unos meses, en plena batalla judicial para evitar ser extraditado, se casó en la prisión londinense de Belmarsh con Moris.

 Desde joven Assange mostró interés en desvelar secretos. En los años 90 formó parte de un grupo de hackers que se infiltró en las redes informáticas de varias empresas privadas australianas. Consideraba que así lograría lo que no pudo la generación de sus padres: «Romper los patrones del poder y la corrupción que perpetuaban la injusticia del mundo». Esta primera aventura lo llevó a prisión y al banquillo de los acusados, aunque tras declararse culpable solo fue multado. 

En el 2006, fundó Wikileaks, una web que se dedicó a filtrar información confidencial de los Gobiernos, convirtiéndose en un paraíso para periodistas de medio mundo y en un dolor de cabeza para los dirigentes. La difusión de los informes del Pentágono en los que altos mandos admitían abusos en las guerras de Afganistán e Irak pusieron al sitio en el ojo de la tormenta. Sin embargo, la filtración, en la campaña para las presidenciales del 2016, de los correos de Hillary Clinton y de los cables sobre el ataque del 2012 al consulado de EE.UU. de Bengasi (Libia) hicieron que muchos comenzaran a sospechar sobre las intenciones de Assange.