Viticultores de Ribeira Sacra ponen freno al uso de herbicida en la viña

Las cubiertas de paja son la alternativa más extendida por su mayor duración


monforte / la voz

La conciencia medioambiental va en aumento entre los viticultores de la Ribeira Sacra. Podría deberse, de un lado, a la llamada a la prudencia que trajeron consigo los cursos para la obtención del carné de manipulador de productos fitosanitarios. Quizás influya también, por otra parte, la alerta generada por los riesgos para la salud del glifosato, componente principal de algunos de los herbicidas más empleados. Pero en el caso concreto de esos tratamientos lo cierto es que están ganando terreno otras prácticas alternativas más respetuosas con el entorno.

Las cubiertas de paja son una de las soluciones más utilizadas para poder controlar la proliferación de malas hierbas sin recurrir a productos contaminantes. La mejora de los accesos a las zonas de ribera facilita el transporte de los voluminosos fardos a las viñas en las que luego son esparcidos. «Necesítase moita cantidade de palla para cubrir ben o terreo, porque do contrario a herba sae igual», explica un viticultor. Es un trabajo laborioso y necesariamente manual, pero esa capa vegetal puede actuar de herbicida natural durante dos o más años.

 

Lavado menor del suelo

La acumulación de restos de herbicida y de otros tratamientos fitosanitarios puede convertirse en un problema ambiental especialmente grave en la Ribeira Sacra. Debido a la escasa profundidad de tierra que sujetan los bancales, los residuos tienden a alcanzar elevadas concentraciones con el paso del tiempo. «El lavado es mucho menor en suelos de viñedo como los de Ribeira Sacra», advierte Javier Cancela, profesor de la Escuela Politécnica Superior de Lugo. Y no solo está en juego la imagen del territorio, sino también la calidad de los vinos. Las sustancias que acaban con las malas hierbas exterminan también microorganismos beneficiosos para la uva.

La vegetación no deseada se combatía tradicionalmente con la cava o laboreo de la viña, del todo inviable en la actualidad por la falta de mano de obra y los costes inasumibles que supondría. Bodegas como Algueira y Don Bernardino emplean pequeños motocultores provistos de fresadoras para levantar el terreno en algunas de sus parcelas, pero no parece una solución aplicable a los viñedos configurados en bancales más estrechos.

 

Incremento de costes

Cancela dirigió un proyecto, en colaboración con Adegas Guímaro, para valorar la posibilidad de mantener cubiertas vegetales en las viñas donde resulta inviable cualquier tipo de mecanización. El inconveniente de esta fórmula es que hay que controlar la vegetación periódicamente para que no prolifere en exceso y compita con la cepa, lo que supone una necesidad elevada de mano de obra por parte de las bodegas y un aumento significativo en los costes de producción.

Restos de las pizarreras y cortezas de árbol, dos de las opciones que se plantearon

En los últimos años se valoraron diferentes soluciones para erradicar o reducir al menos la utilización de herbicidas en los viñedos de la Ribeira Sacra. Una de las más curiosas consistía en el aprovechamiento de los restos del corte industrial de la pizarra para las cubiertas de suelos. Los expertos no siguieron, sin embargo, esa línea de investigación por entender que se trata de un material que podría alterar significativamente las condiciones del suelo y la composición del vino.

La Escola Politécnica Superior de Lugo estudió, por su parte, el aprovechamiento de cortezas de árbol con esa finalidad en su finca experimental de Portomarín. Pero hasta la fecha no trascendieron las conclusiones de ese trabajo.

Todos los sistemas alternativos a los herbicidas tienen sus pros y sus contras. «Una de las conclusiones más claras es que no hay una receta general», dice el profesor de la Politécnica Julian García Berrios, autor de uno de los contados estudios sobre los sistemas de mantenimiento de los suelos en los viñedos de la Ribeira Sacra.

 

Más grado alcohólico

Según pudo comprobar, sistemas alternativos como la aplicación de cubiertas de paja también tienen sus efectos sobre la viña, al producir alteraciones microclimáticas sobre el terreno. Pero son modificaciones bastante más inocuas que las que puede provocar el uso sistemático de herbicidas. A lo sumo, requieren estar atentos a la maduración de la uva para evitar que pueda pasarse de grado alcohólico.

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