monforte / la voz

El lugar de A Toca se halla en la parroquia de San Salvador de Hospital, del municipio de Quiroga. El nombre -compartido por una mina aurífera romana de la sierra de O Courel- parece aludir a una oquedad en el terreno. A unos doscientos metros de la aldea, en efecto, se abre en la ladera del monte un gran tajo de origen artificial que en su día fue una mina a cielo abierto. No se sabe con certeza si esta yacimiento también fue explotado en la época romana. Pero por encima de la aldea se encuentra un castro, el de Barreiro, que pudo haber tenido una relación con la mina.

La antigua explotación minera está formada por dos terrazas situadas a diferentes alturas, que se extienden monte abajo hasta las proximidades de la carretera que lleva a Campos de Vila. Sobre el terreno aún se pueden verse algunos restos de mineral de hierro. En el lugar también se abre una grieta en forma de galería que parece seguir una veta de mineral. En la actualidad hay numerosas viñas plantadas -en tiempos recientes- en torno a esta gran excavación.

Antiguas ferrerías

La zona donde se encuentra la mina es conocida por A Sobreira y por debajo de ella pasa un antiguo camino que lleva a la parte alta de la sierra. En tiempos fue utilizado por los vecinos para llevar a pastorear sus rebaños de cabras. En las cercanías de A Toca, por otro lado, se hallan las ferrerías de Quintá y Rodela, activas desde los siglos XVI y XVII respectivamente. Aunque se surtían sobre todo del mineral de hierro extraído de los yacimientos del monte Formigueiros, en O Courel, es posible una pequeña parte procediese de A Toca. Según la tradición oral, gran parte de la piedra arrancada de la mina se utilizó para construir las viviendas de A Toca y también de las aldeas cercanas de Lamela y Campos de Vila.

El núcleo de A Toca se reduce en realidad a una sola casa que lleva el mismo nombre. Estuvo relacionada con la Encomienda de Quiroga, regida por la Orden de Malta, que también fundó la ferrería de Quintá. Un documento histórico señala que en 1826 esta ferrería estaba arrendada a un tal Domingo Regueiro, quien el 21 de agosto de ese año fue sepultado en la iglesia de Hospital «No recibió los santos sacramentos por que fue muerto alevosamente por una porción de ladrones», precisa el referido documento. Estaba casado con Dominga Macía, de quien le quedó un hijo llamado Alonso Regueiro, que fue quien reedificó la casa de A Tocal.

Defensas contra bandidos

Alonso contaba cuatro años de edad al morir su padre y no se sabe cuándo reconstruyó la casa. Pero aquel trágico suceso sin duda lo llevó a reforzar la vivienda para repeler posibles asaltos. Las ventanas fueron protegidas con fuertes rejas de hierro que aún se conservan hoy y en los muros pueden verse varias troneras situadas estratégicamente para disparar tiros desde el interior. El recinto de la casa está defendido por un muro con una puerta de gruesa madera maciza reforzada por grandes bisagras de hierro y dos pasadores de más de medio metro de longitud. En la casa destaca una torre desde la que una gran escalinata daba acceso a las diferentes plantas. En su parte norte estaba la lareira y al sur, un sequeiro de castañas. En torno al edificio hay varias construcciones anexas que en su día sirvieron de bodega, fragua, cuadra y caballeriza.

Para acceder al castro de Barreiro, por otro lado, hay que tomar una carretera que une A Toca con A Cruz de Outeiro y A Seara. A unos doscientos metros arranca a la derecha un camino que da acceso a un souto de castaños y varias fincas, y que va bordeando el castro. Ya en la parte alta del vial, aparece otro camino a la derecha que lleva hasta la cima del asentamiento. Conserva parte de sus murallas defensivas en la zona más vulnerable, precisamente la que da al referido camino. La croa es de grandes dimensiones y se encuentra muy alterada por antiguas labores agrícolas.

DESDE QUIROGA

Hay que salir por la carretera que lleva a Campos de Vila. En el kilómetro cuatro hay un desvío a la izquierda hacia A Toca, situada a un centenar de metros del cruce

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