Los colegios rurales cerrados de Lugo, entre el desuso o una nueva vida social

U. CARRERA / F. ALBO LUGO / MONFORTE / LA VOZ

LUGO

Colegio de Doiras, en Cervantes
Colegio de Doiras, en Cervantes ALBERTO LÓPEZ

Algunos centros llevan años sin actividad y otros se reutilizaron para las personas mayores

12 ene 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Las escuelas unitarias fueron desapareciendo en Galicia y, en las últimas décadas, se suman a la lista de clausuras también los colegios de infantil y primaria. La sangría demográfica ya cerró algunos centros educativos rurales en la provincia de Lugo. Como las casas deshabitadas, en su  mayoría se han convertido en edificios abandonados cada vez más cubiertos por la maleza. Algunos a la espera de proyectos y otros todavía sin ningún plan, sus instalaciones se pierden de ser reutilizadas para otros fines sociales para los vecinos. 

CERVANTES

El municipio de Os Ancares es hasta el momento el más afectado por los cierres de colegios, tras haber perdido dos en los últimos 14 años. El único que queda es el de San Román. El primero en cerrarse fue el de Donís, en el año 2010, junto a una remesa de otras nueve escuelas de toda Galicia que no tenían suficientes alumnos. En su último curso, contaba con alumnos del municipio, concretamente de Piornedo, y algunos de Suárbol, una localidad ya perteneciente a León. Educación decretó el cierre de este edificio y los pequeños se trasladaron al colegio de Navia. 

Desde hace 14 años, las instalaciones de la escuela quedaron inutilizadas y sin ningún proyecto público para reaprovecharlas. Se proyectó acondicionar el centro para abrir un albergue, por estar en plena reserva natural, pero no se llegó a materializar.

 El otro colegio cerrado es el de Doiras, desde el 2015. En sus últimos años en activo funcionaba como una escuela unitaria, con un aula única para infantil y otra para primaria. Los siete estudiantes que quedaban en Doiras fueron trasladados a San Román, a 17 kilómetros. Para este otro inmueble tampoco hubo ninguna administración que propusiera un nuevo uso. Aun así, algunas asociaciones locales lo emplean para realizar reuniones puntuales, ya que las carreteras de montaña separan a esta aldea de la capital municipal con 50 minutos de trayecto.

Aunque da cobijo, los vecinos se encuentran con un centro totalmente abandonado. La maleza, el musgo y los elementos oxidados se apoderan cada año del patio exterior y la entrada del colegio.

SAMOS

En el municipio de la comarca sarriana, el colegio Fiz Vergara Vilariño daba formación a los niños del Val de Lóuzara, de donde era originario el poeta. En la localidad de Paredes de Lóuzara, el centro se cerró en el 2004 tras una importante caída demográfica en la zona, y los pequeños pasaron al de la capitalidad de Samos. 

Colegio de Paredes de Lóuzara, en Samos
Colegio de Paredes de Lóuzara, en Samos penoucos

No se proyectó ningún uso para el centro, aunque siguió utilizándose para la mesa electoral de los vecinos de las parroquias cercanas. El Concello realizaba limpiezas puntuales pero la Consellería de Educación no conservó el mantenimiento del mismo. Por eso, las verjas del edificio están completamente oxidadas, los cuadros eléctricos destrozados, la pista deportiva tuvo que cerrarse y la maleza sigue apoderándose del exterior. Dentro, tampoco hubo arreglos y los votantes conviven con goteras y una falta total de suministro. El anterior alcalde, al ir a pleno una moción para recuperarlo, defendió que la responsabilidad era de la Xunta. La oposición propuso destinarlo a asociaciones o a potenciar las rutas senderistas de Lóuzara.

VILALBA

Uno de los últimos colegios en cerrar fue el de Belesar, en el concello de Vilalba. Fue en el 2016, tras vivir su último curso con 16 alumnos y una perspectiva de futuro en decadencia, ya que iba a pasar a tener solo nueve niños. La capital de A Terra Chá, además de los de la capitalidad, conserva dos colegios rurales, el de Román y el de Lanzós. 

Colegio de Belesar, en Vilalba
Colegio de Belesar, en Vilalba PALACIOS

Después de su clausura, el gobierno local acordó en pleno dirigirse a la Xunta para iniciar los trámites que permitan dar un nuevo uso al edificio, ya que hubo asociaciones interesadas en utilizar las instalaciones, pero no se produjo. La última vez que el Concello apeló al gobierno autonómica fue en el 2020, cuando en plena crisis del covid le propuso utilizar aulas de esta escuela para mayor seguridad de los alumnos del municipio. Las amplias instalaciones del centro, que cuando abrió atendía a más de un centenar de estudiantes, continúan sin uso. 

FOLGOSO DO COUREL

El antiguo colegio público de Folgoso do Courel fue cerrado en el 2002 y desde entonces el único centro educativo del municipio es de la localidad de Seoane, la segunda más importante del concello. El Ayuntamiento ha abogado por convertir el edificio en una residencia de mayores y un centro de día desde el 2003, cuando se dirigió a la Consellería de Asuntos Sociais una primera solicitud en este sentido. Sin embargo, no fue hasta marzo del 2018 que se firmó un convenio entre el Ayuntamiento y la Diputación para llevar a cabo el proyecto. El acuerdo, que no llegó a cumplirse en el plazo establecido —debía estar concluido en el 2019—, fue prorrogado por primera vez en febrero del 2020. El año pasado se acordó una segunda prórroga y se aprobó también la licencia de obra.

Colegio de Folgoso do Courel
Colegio de Folgoso do Courel CARLOS CORTÉS

Aunque inicialmente se estudió conservar el edificio del colegio y reformarlo para acoger la residencia de mayores, después se optó por demoler el inmueble y construir uno nuevo en su lugar. La alcaldesa Dolores Castro tiene solicitada una entrevista con responsables del organismo provincial para tratar sobre la realización del proyecto. «A Deputación dixo que había que introducir algunhas modificacións no proxecto porque os custes estimados para a obra quedaran obsoletos a causa da suba dos prezos dos materiais», explica. «Desde o Concello xa remitimos un novo proxecto cos prezos actualizados, pero aínda non tivemos unha resposta», añade.

El terreno donde se encuentra el antiguo colegio de Folgoso es de titularidad municipal. En el convenio firmado en el 2018, el Ayuntamiento lo puso a disposición de la Diputación para construir la residencia de mayores y el centro de día. Según el proyecto, la residencia tendrá capacidad para 32 personas y el centro de día, para veinte.

Los colegios recuperados

El último cierre, y uno de los más polémicos, fue el del colegio de Baamonde, en el concello de Begonte. Este centro paró su actividad en el 2021, cuando contaba con 30 alumnos. El gobierno local del popular José Ulla anunciaba un proyecto para construir una escuela de música. El Concello ya derribó uno de los tres edificios que componen el centro educativo para hacer un auditorio. Los otros dos se ya  destinaron a la escuela de música y a un proyecto de conservatorio. En el pasado mes de noviembre, se adjudicaron por 647.000 euros las obras de la primera fase de construcción del auditorio. Además, se creará un Punto de Atención á Infancia en unos terrenos anexos cuyo proyecto, indicaba el año pasado el regiro, ya estaba hecho. 

El otro colegio que cerró pero ya lleva años a pleno rendimiento con una nueva vida es el de Ribeira de Piquín. En el 2013, Educación decidió clausurar esta escuela al solo tener cinco alumnos. Estos estudiantes fueron trasladados al centro de Meira. En vez de dejar abandonado el edificio, el Concello y la Diputación invirtieron unos 300.000 euros en adaptar las instalaciones para ser un centro de día, que ya lleva funcionando desde el 2019. 

Abadín, por su parte, se quedaba también en el 2013 sin el colegio rural de Moncelos. En este caso, tampoco cayó en el abandono, sino que el edifico se emplea para actividades de animación social para mayores o para reuniones, a cargo del Concello.