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Solidaridad que se mide en biberones

La neonatóloga Olalla López Suárez, que coordina el primer banco de leche materna de Galicia, en el Hospital Clínico de Santiago, afirma que «ya tenemos bastantes madres donantes y potenciales criaturas receptoras». El servició permitirá que muchos bebés frágiles e inmaduros puedan acceder a la alimentación ideal. «Es la mejor solidaridad».


Este banco se entiende como un sistema de donación para criaturas cuyas madres, por motivos médicos, no tienen leche suficiente para proporcionárselo; para quienes lo necesiten especialmente por sus condiciones de salud; o si son dadas en adopción al nacer y carecen de quien les amamante. «El principal colectivo candidato a beneficiarse es el de bebés prematuros, nacidos antes de 32 semanas o con menos de 1.500 gramos de peso. La previsión inicial es que favorezca a entre 150 y 200 al año, y que la cifra aumentará», explica Olalla López.Las donantes son madres que tienen exceso de leche. Se recomienda que lo hagan «cuando la lactancia está plenamente establecida. Para eso deben transcurrir entre dos semanas y el mes desde el parto», indica. La producción es variable: «algunas mujeres tienen a lo mejor para alimentar a dos o tres hijos; otras solo para uno y un excedente más pequeño. La donación es libre, altruista. Y pueden decidir cuando interrumpirla, sin tener que dar explicaciones», agrega.

A las donantes se las evalúa, para verificar su idoneidad. Deben superar una entrevista y cumplir una serie de requisitos de seguridad: «preguntamos por sus hábitos de vida. Se exige que no fumen, no beban alcohol; que se alimenten con una dieta variada, que no sean vegetarianas estrictas o consuman cantidades excesivas de café, té, u otras sustancias excitantes que se transmiten en la leche materna. Interesa además si toman algún medicamento, para asegurarnos de que es compatible con donar. Y se hace una analítica para comprobar que no padecen ninguna enfermedad de transmisión».

Si cumplen, se aceptan como donante. Entonces se les proporciona, gratis, el material necesario para la extracción y conservación de la leche: un sacaleches; biberones, estériles, de un solo uso, donde deben introducir el resultado de una extracción; una nevera, para entregar la leche y transportarla al hospital cada 3 o 4 semanas; y toda la información necesaria para la correcta manipulación y almacenamiento de esa leche. «Lo ideal es que tras utilizar cada biberón lo cierren y lo guarden en el congelador inmediatamente, bien separado, para que no se transfieran aromas o sabores de otros alimentos del frigorífico».

En el banco de leche se procesa cada aportación recibida. Realizan su análisis microbiológico, para asegurarse de que la leche no está contaminada y reúne las condiciones apropiadas; la esterilizan y efectúan un análisis nutricional. Después, en función de sus características, según sea más rica en grasas, o en proteínas, se asigna a un receptor idóneo, y se procura que coincidan las características.

«Cuanto menos tiempo pase desde el parto hasta la extracción, más rica es la leche en nutrientes y proteínas; y cuanto más tiempo pasa, pierde propiedades. Pero siempre los beneficios de suministrarla superan a los de la leche de fórmula. Porque al margen de la composición nutricional, la leche materna aporta muchas cosas que no tiene la de fórmula, como factores inmunológicos y de crecimiento, hormonas y otras propiedades. Un niño prematuro tiene todos sus órganos en desarrollo, el intestino también, y necesita de esas hormonas y factores de crecimiento para desarrollarse adecuadamente. Con leche de fórmula se pueden suplir sus carencias nutricionales, no lo demás. Y está visto que la alimentación con lactancia materna, o leche donada, ofrece mejores perspectivas de supervivencia, menos riesgo de infecciones y de ciertas enfermedades asociadas a la prematuridad. Para las criaturas para las que se indica la leche donada es como un medicamento, el mejor. Y aunque empiecen tomando leche donada, después, si es posible, pueden recibir la de la propia madre», sostiene Olalla López.

Para poner en marcha este banco de leche se contactó con entidades como la Asociación Gallega de Prematuros (Agaprem) o las asociaciones promotoras de lactancia materna Mámoa, Teta e coliño, Aloumiños de Leite o Criando; y se busca también la implicación de otras especialidades sanitarias, como matronas, obstetras o médicos de atención primaria. Se pretende que sea una iniciativa dentro de un proyecto más amplio de promoción de la lactación materna. Concha Mas y Helena Noriega, de Mámoa, entidad pionera en promover la lactancia en Galicia, desde hace 16 años, valoran que plantearlo así es un acierto.

Este banco de leche de Santiago será de referencia para A Coruña y Lugo y se prevé que esté a pleno rendimiento en mayo. Otro, en Vigo, atenderá Ourense y Pontevedra.

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