Javier Garat: «Tenemos el sistema de control más duro que jamás hemos visto»

El presidente de la Coalición Internacional de Asociaciones Pesqueras no oculta el temor de la flota a la propuesta de prohibir el arrastre

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redacción / la voz 12/10/2015 05:00 h

Presidente por sorpresa. Javier Garat (Sanlúcar de Barrameda, 1971) no se esperaba que lo propusieran para volver a un cargo que ya ocupó del 2007 al 2009: presidente de la Coalición Internacional de Asociaciones Pesqueras (ICFA), una especie de patronal de patronales a nivel internacional. En ella están países como EE. UU. o Nueva Zelanda, Taiwán y Japón, así como España, Francia, Holanda y Dinamarca...

-Secretario general de Cepesca, presidente de Europêche, ahora al frente de las patronales pesqueras... ¿No es demasiada acumulación de cargos?

-En realidad, todo está relacionado. Lo más importante es Cepesca, la patronal de la pesca española, que es la que me paga. Pero dentro de la defensa de los intereses españoles, hay una dimensión europea e internacional muy importante, con lo que estar en Europêche, y ahora como presidente de ICFA, me permite situarme en primera línea tanto en la UE como en los foros internacionales. Eso nos da voz en Naciones Unidas y en la FAO, en los que ICFA tiene estatus de observador y puede participar dando su opinión, como lo hace cualquier otra oenegé. Y aunque parezcan foros que están tan lejos, sobre todo la ONU, son importantísimos para el sector pesquero, porque allí empiezan a tomarse las decisiones que luego llegan a las organizaciones regionales de pesca (ORP), a la UE, a España y finalmente al puerto. Hay muchos ejemplos: la prohibición del enmalle a la deriva, empezó allí; la protección de los tiburones, empezó allí; la cuestión del arrastre, empezó allí.

-¿Qué cuestiones se pusieron sobre la mesa en la reunión que ICFA mantuvo en Vigo?

-Asuntos de actualidad, los típicos: áreas marinas protegidas, la lista roja de Cites, pesca ilegal, gestión de tiburones, ecoetiquetado...

-Prohibición del arrastre...

-Por supuesto, ha sido uno de los asuntos centrales. La gente está muy preocupada por la postura de la UE, pues las noticias que llegan del Consejo no son muy buenas. La Presidencia luxemburguesa ha propuesto prohibir el arrastre en profundidades superiores a 800 metros. Es una medida que no está basada en ciencia, irracional, y que, sin duda, obedece a las presiones de los ecologistas. Y lo peor: se empieza con 800, pero después serán 600 metros y después la prohibición total. A ICFA le preocupa mucho que se apruebe, porque después la UE lo llevaría a otros foros.

-Dado el éxito que tiene la UE al extender la prohibición de cortar la aleta de tiburón a bordo, podrían ser temores infundados.

-Son cuestiones diferentes. La del arrastre es más sensible que la de las aletas adheridas. La campaña internacional para su prohibición viene ya desde hace doce años, con la petición de la moratoria en la ONU. La presión de los ecologistas es mucho mayor y, además, tampoco son tantos los países que capturan tiburón. El arrastre es más global y pesquerías de aguas profundas tampoco hay tantos países que la desarrollen y, por tanto, la presión de la UE podría tener mucho más efecto.

-¿Por qué a la opinión pública no le llega que si se prohíbe el arrastre no va a poder comer rape o gambas y sí se queda con que es malo?

-Los ecologistas han hecho una campaña muy llamativa, con imágenes de corales seguidas de otras en las que no hay rastro vida y por las que supuestamente ha pasado el arrastre. La realidad es que nosotros no pescamos donde están esas esponjas y corales, sino en fango, en limo, en arena... Ya tenemos vedados miles de kilómetros cuadrados a la pesca. Hay muchos barcos, pero siempre arrastran en la misma zona y no sobre ecosistemas vulnerables, que está vetado. Si se prohíbe el arrastre, el rape sí se va a poder comer, poco, porque se puede capturar con otras artes; la gamba o el fletán negro, sí desaparecerán. Del millón de toneladas que captura la flota española, 300.000 llegan del arrastre, si se prohíbe ¿de dónde va a venir? La gente se tiene que percatar de que somos productores de alimento y que estamos dando de comer al mundo, poniendo en el mercado algo saludable.

«Año tras año, las especies se quedan sin pescar y la flota va bajando»

Garat es consciente de que es difícil, por no decir imposible, alterar la estabilidad relativa.

-¿Cómo solucionar el problema de la falta de cuota?

-Es preciso buscar fórmulas para que se puedan aprovechar las posibilidades de pesca infrautilizadas por otros Estados miembros. Un ejemplo es el del rape francés. A España le falta cuota y a Francia le sobra, hasta tal punto que cada año dejan sin pescar cientos de toneladas de rape. Las especies se quedan en el mar sin pescar y la flota, poco a poco bajando. El dato es significativo: de los 21.000 barcos españoles de 1986 a los 9.586 de ahora. Y eso tiene muchas consecuencias en todo: en el empleo, en los puertos, en todo...

-Y ahora llega la obligación de desembarque...

-Va a agravar el problema de la falta de cuota. Es otra cuestión que plantearé al comisario [la entrevista se celebró la víspera del encuentro con Vella]: se han prohibido los descartes sin modificar las normas que obligaban a nuestra flota a hacerlos, como el hecho de tener muy poca cuota o ninguna en el caso de algunas especies, y nos tememos que los mecanismos de flexibilidad que se han aprobado no van a ser suficientes en el caso de las pesquerías mixtas. Eso hila con un tercer mensaje: la Comisión debe dejarse ya de proponer medidas radicales de prohibición, de descartes y de artes de pesca, como pretende para las redes de enmalle a la deriva y el xeito o para el arrastre. Una Administración sensata y razonable debe olvidarse de esas propuestas y apostar por medidas de gestión adecuadas que regulen esas actividades.

-¿Por qué cree que la bajura gallega ve tan lejana a Cepesca?

-Es cierto que en Galicia tenemos pocos asociados de la bajura, porque están organizados en cofradías y nuestros afiliados son asociaciones. No queremos ser cofradías, corporaciones de derecho público en las que se mezclan trabajadores y empresarios; en Cepesca son exclusivamente empresarios. Primero tiene que haber asociaciones de armadores o productores, que no hay muchas, y afiliarse a la patronal es voluntario: entra el que quiere, si se le acepta. Las puertas están abiertas. Defendemos a los que están dentro, que pagan su cuota para recibir esos servicio y poder estar en Europêche o en ICFA donde también hay que pagar sus correspondientes cuotas. Los miembros de Cepesca se gastan dinero en defender sus intereses. Otros, no sé.

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