«El móvil sirve de transición, pero convivirá tiempo con la tarjeta»


Redacción / La Voz

El economista Santiago Carbó (Gandía, 1966), profesor en la Universidad británica de Bangor, es el director ejecutivo del Observatorio de la Digitalización Financiera puesto en marcha en abril por la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) y la consultora KPMG, que concluye que el 88 % de los españoles siguen viendo el efectivo como el medio de pago más seguro.

-¿Se impondrá el pago con móvil en los próximos años como alternativa real a las tarjetas físicas o a otros medios de pago digitales?

-Hay una sustitución progresiva y el móvil se considera el dispositivo de transición fundamental hacia los pagos digitales, pero van a convivir aún durante un tiempo. Desde el punto de vista de las consultas informativas sobre saldos, operaciones e, incluso para algunas transacciones, el móvil ya es probablemente uno de los medios más usados.

-¿Ayuda en ese proceso las restricciones de los pagos en efectivo, que este año podrían quedar limitados por debajo de mil euros?

-Es un proceso en marcha. Limitar los pagos en efectivo es una medida importante, pero, en este caso, sobre todo para evitar fraude. Aun así, en un país como España el efectivo aún persiste y harán falta medidas de estímulo (o disuasorias) más contundentes. La desaparición del uso de efectivo está siendo progresiva, pero avanza muy poco a poco.

-¿En la guerra abierta entre bancos y grandes tecnológicas en el segmento de los pagos móviles, quién está mejor posicionado para hacerse con el control del mercado? ¿Las entidades quedarán como gestores de depósitos e inversiones y las tecnológicas controlarán los pagos?

-No creo que haya una guerra abierta. Tenemos grandes gestores de información como Google y otros que pueden ser un competidor actual y potencial importante. Y luego tenemos muchas fintech que, de forma efectiva, están compitiendo. Pero, sobre todo en el ámbito de los pagos, que es el que, además, tiene cobertura regulatoria con la Segunda Directiva de Pagos (PSD2) hay un ámbito competitivo, pero también otro de cooperación muy importante, que puede hacer que bancos y otras fintech crezcan en paralelo en estos segmentos.

-¿Cómo influirá esa nueva directiva de pagos europea (PSD2)?

-La directiva ha creado un marco regulatorio importante. Hay operadores de pagos que ahora tienen una referencia. Claro que si quieren hacer otras cosas (crédito, depósitos) tendrán que someterse a otras regulaciones. Lo que la PSD2 aún no garantiza es un level-playing field (igualdad de condiciones) en el que bancos y fintech tengan la misma presión regulatoria.

-Habla en sus artículos de que la digitalización en los pagos podría contribuir a reducir las actuales cuotas de exclusión financiera, ¿cómo?

-La distancia física es hoy un concepto relativo ya para la banca. No parece conveniente seguir midiendo la exclusión en términos de número de oficinas. En Funcas fuimos pioneros en hacerlo, pero estamos siguiendo desde hace años otros enfoques. Con Internet, con banca móvil y otras iniciativas digitales se puede incluir también financieramente.

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