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Una reducción bancaria excesiva


En el documento Una estrategia industrial para Galicia que presenté en la reunión anual del Foro Económico de Galicia el pasado abril, entre las debilidades y amenazas competitivas de nuestras manufacturas señalaba el reducido tamaño empresarial, el escaso esfuerzo innovador, los costes oligopólicos de la energía y varios más. Entre ellos también, y no el menos importante, las dificultades de acceso a una financiación paciente que no drene los márgenes empresariales. Un acceso que se convierte en letal cuando la autofinanciación es escasa o cuando una parte creciente de las ventas se realizan a crédito. Baste decir que a día de hoy las empresas no financieras españolas acumulan una deuda sobre el PIB que duplica la ratio que tienen en Alemania.

 

Es en ese escenario en el que hay que evaluar si la competencia bancaria es o no la adecuada. Para el 2014 la concentración medida para el conjunto de las entidades que operan en Galicia ya duplicaba el indicador medio español (valor que, a su vez, estaba por encima de la media europea. Alemania estaba con una concentración cinco veces menor a la nuestra.

Y si la concentración la evaluamos para las cinco entidades de mayor tamaño el nivel de Galicia sigue estando muy por encima de la media española o europea. Pone los pelos de punta imaginar estos datos si las cajas gallegas fueran adjudicadas por el FROB a alguna entidad de las más grandes que operan en España. En su día la adjudicación a Banesco palió esa galopante concentración y poder de mercado que recorre España y que, sin despeinarse, jalea el FMI. Concentración que no es ajena a los altos márgenes bancarios en préstamos a empresas en España frente a Francia, Italia o Alemania.

En este contexto la eventual compra del Banco Popular?Pastor por una de las grandes marcas que ya operan en Galicia no haría sino elevar la concentración aún más (que en algunas provincias supera los referentes europeos de precaución). Desde este punto de vista la opción menos mala pasaría por Bankia, que cuenta con una red menos densa en Galicia. Siempre que ello no fuese un paso más para acelerar su privatización en beneficio de los otros grandes grupos financieros.

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