«No todos los adictos son enfermos»

El tercer foro del Instituto de bioética se centra en analizar las conductas adictivas y las drogodependencias

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ourense / la voz 21/03/2017 05:00 h

Médicos de familia, psiquiatras, forenses, profesionales de enfermería, psicólogos, profesores universitarios, abogados y miembros de la judicatura participarán hoy y mañana por la tarde en el foro organizado por el Instituto Auriensis de Bioética en colaboración con el Colegio de Médicos de Ourense. La cita, que también se abre a los ciudadanos que puedan estar interesados en esta materia, busca en esta edición materializar una visión global y multidisciplinar de las drogodependencias y otras conductas adictivas desde el ámbito de la bioética sanitaria y legal. A lo largo de varias ponencias se analizarán aspectos como los mitos y realidades de las distintas adicciones, su situación actual y los cambios sociales a lo largo de la historia, pero también se hablará de la responsabilidad penal de personas con esas conductas cuando media algún delito o del debate sobre la prohibición y la legalización en el caso del consumo de algunas sustancias. Precisamente en la mesa en la que se abordará este aspecto, el forense Julio Jiménez planteará una ponencia sobre la autonomía y la responsabilidad en las conductas adictivas.

-¿En qué faceta intervienen los profesionales forenses en esa relación?

-Nosotros trabajamos todos los días en la modificación de la responsabilidad de personas que cometen delitos bajo la influencia de drogas o adicciones; desde la piromanía, en los casos de incendios, por ejemplo, a abusos de sustancias más adictivas como la heroína o cocaína; pasando por los efectos de estimulantes como el alcohol o las ludopatías. Cualquier problema de este tipo puede tener una modificación de la responsabilidad penal cuando afecta a la capacidad de decidir de la persona.

-¿Es difícil dirimir ese límite de la responsabilidad en las personas que cometen esos delitos bajo la influencia de una adicción?

-Sí es difícil y hay que estudiar cada caso en concreto. Nosotros tenemos que llegar primero a un diagnóstico de una enfermedad y determinar las características psicológicas de esa patología y cómo le afecta a ese hecho concreto. Nosotros nunca podemos hablar de si los pirómanos son o no responsables. Nosotros tenemos que determinar si, en ese día concreto, a esa hora concreta, esa persona tenía afectada o no las capacidades de decidir. Claro que es difícil. A veces lo que hacemos, si llegamos a la conclusión de que no están afectadas o son levemente afectadas, es decirle a los jueces que tiene una enfermedad que no le afecta a su capacidad de responsabilizarse de los actos que cometió, pero sí es verdad que si se somete a un tratamiento no se vuelve a producir el mismo delito; porque lo que sí permite el código penal es que determinados tratamientos puedan atenuar las penas.

-¿Es consciente de que, en determinados delitos, a la sociedad le chirría que el haber consumido algunas sustancias pueda atenuar la pena?

-Nosotros en eso no podemos entrar. Y la labor de los jueces es hacer cumplir las leyes, según marca el Código Penal, que es quien fija las pautas de las circunstancias que pueden agravar o disminuir esa responsabilidad. Otra cuestión es que la sociedad acepte o no determinadas cuestiones que pueden ser modificadoras de esa responsabilidad, pero para eso están los políticos que son quienes modifican las leyes. Nosotros nos limitamos a valorar e informar sobre como puede afectar o no. En todo caso en este foro se hablará de que no todos los adictos son enfermos ni todos los enfermos van a tener una adicción. Un enfermo adicto puede ser responsable de un caso concreto y en otras situaciones no serlo.

-¿También tienen casos relacionados con las nuevas adicciones no vinculadas al consumo directo de sustancias, como las de móvil?

-Tienen menos repercusión penal. Nos suelen pedir menos pruebas periciales en ese aspecto porque es evidente que la modificación de entender o actuar conforme a comprensión, que es lo que valoramos, le afecta menos. Pero sí que estamos viendo conductas delictivas en personas con este tipo de adicciones a nuevas tecnologías. A veces es triste ver como, de forma indirecta, aparece en menores que son manipulados por el hecho de hacer recargas en móviles, de conseguir datos para tener línea, que luego llegan a ser víctimas de abusos sexuales por culpa de estas adicciones.

-¿Cómo valora que se plantee un foro para abordar la problemática ética de las adicciones?

-Es de una importancia extraordinaria, porque afecta a los profesionales sanitarios, a la judicatura, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, pero sobre todo a la sociedad, empezando por las familias. El de las adicciones y las repercusiones que tienen es un problema social de años de evolución que yo creo que nació con el hombre. Por eso es interesante enfocarlo desde todos los puntos de vista, desde las bases neurobiológicas, porque desde hace años que se sabe que hay algunas personas que probando determinadas sustancias o juegos, van a quedar enganchados y otros no; como de las patologías que provocan y que terminan ocasionando un coste sanitario y económico para la sociedad.

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