el ábaco

Peatones


Parece un tema recurrente del mes de marzo. Ya el año pasado surgió con fuerza el debate en Ourense ciudad de qué hacer para pacificar el tráfico y para conseguir una buena convivencia entre peatones y conductores, dando prioridad a los primeros. Es lo que se lleva en las ciudades más civilizadas de Europa y es el futuro, sobre todo en las megaciudades llenas de coches y de contaminación. No tiene esos problemas Ourense, que no está sobrada ni de coches, pero está claro que todo se puede mejorar. Ahora se plantea que los semáforos se pongan también de parte del peatón y los viandantes tengan que esperar menos a que el hombrecito luminoso se ponga en verde. Bueno, es una opción a analizar.

El estudio que se le encarga a la Policía Local no debe olvidar, sin embargo, a otros usuarios de la capital, que somos los conductores que diariamente tenemos que venir a la capital en coche particular. Y no por gusto, sino porque no hay alternativa en el transporte público. Una manera de priorizar a los peatones -que todos lo somos en momentos del día- es facilitar los aparcamientos alternativos cerca del centro, pero sin tener que meter el coche a las estrechas calles del casco urbano ourensano. Ahí la velocidad ya es necesariamente reducida, al menos durante el día, sin que se pongan señales limitadoras, aunque aumentar las zonas treinta está bien.

Todo lo que sea humanizar la ciudad es positivo y hay modelos en los que inspirarse (Pontevedra, Oslo), pero Ourense tiene que encontrar su propio sistema para equilibrar el tráfico y la tendencia a la peatonalización.

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