El viaje más largo del Peixe

Los marinenses pusieron anoche rumbo a Castellón en dos furgonetas para recorrer mil kilómetros y pelear contra un rival que lucha por la permanencia


pontevedra / la voz 21/04/2017 13:33 h

Son poco más de mil kilómetros por carretera, pero el que emprendieron anoche los jugadores y el cuerpo técnico del Marín Ence Peixe Galego rumbo a Castellón es, en realidad, uno de los viajes más largos que han tenido que hacer esta temporada. Puede que el que van a disputar hoy, a partir de las 21 horas, contra el Tau Castelló no sea el partido más duro que van a disputar este año -«no, el peor fue el del Prat, porque aún te estás jugando la permanencia y ves que no puedes prepararlo bien por las bajas y por el estado anímico de los jugadores», reconoce su entrenador, Javi Llorente-, pero sí está entre los más difíciles.

Y no solo por una cuestión de fuerza moral, sino también física. El presupuesto nunca permitió al club azul respirar a pleno pulmón y darse muchos lujos pero, una vez que el descenso está asegurado, gastar más dinero del que tiene la entidad peixiña se antoja innecesario. Así que este traslado se hizo en dos furgonetas (la Fregopeixe y otra cedida por Vepersa) y durante la noche, lo que, previsiblemente, no contribuirá a que la plantilla tenga un descanso profundo. Únicamente entre los entrenamientos previos el encuentro.

Aún así, no importa que ya no tengan ninguna posibilidad de salvarse. Los azules viajan a Levante con el firme propósito de volver con una victoria para cerrar la temporada con una alegría y el orgullo de haberlo dado todo. Aunque tendrán que hacerlo sin Javi Múgica, cuya rodilla Llorente y los médicos del club prefieren no seguir forzando, ya que lleva varias semanas «tocada» y la quieren proteger de una posible lesión de más gravedad.

La permanencia

El resto del cuadro sí viajó a Castellón para medirse a un rival que, aunque está rozando con la punta de los dedos la permanencia, quiere asegurársela esta misma noche, y ganando al Peixe Galego lo conseguiría. De modo que los levantinos también se juegan algo desde su decimotercera posición. En cualquier caso, ambos equipos han puesto sobre la cancha más que lo que los puntos pueden darles a solo dos jornadas del final de la liga.

En el caso de los marinenses, que ya saben que la temporada que viene les tocará volver a brillar en LEB Plata, no quieren despedirse de la categoría dorada sin dar una última sorpresa a su afición. Aunque les cueste mantener la tensión en estas últimas semanas, y aunque para ello tengan que recordarse que el camino ha sido largo, la liga muy larga, y su suerte no siempre la que merecían. Ni la que merecen. Pero puede que les acompañe en la última cancha extraña que pisen en esta primera experiencia en la segunda máxima categoría del baloncesto español.

Para ello primero tienen que romper esa racha negativa de tres partidos perdidos y sumar a la última derrota que sufrió el Tau -en la pista coruñesa del Leyma, por cierto- otra, también con acento gallego y también de un club que sigue luchando por hacer el básquet un deporte de referencia en Galicia.

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