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La madera quemada, atrapada en el monte

Los comuneros no tienen demanda para los árboles que ardieron y la mayoría siguen sin ser retirados


pontevedra / la voz

Quizás porque las temperaturas son cálidas y la lluvia no está ni se la espera estos días, da la sensación de que queda poco para el verano. Pero, en realidad, el calendario indica que estamos en marzo y que todavía faltan unos meses para la estación más cálida. ¿Serán suficientes para arreglar el desaguisado que hay en los montes en este momento? Y es que, según explican los comuneros, buena parte de la madera que quedó calcinada el pasado estío continúa atrapada en el monte. En los lugares en los que hay convenio entre la comunidad y la Xunta sí han empezado a retirarse algunos árboles -no todos, según los comuneros- pero en aquellos que no tienen acuerdo con la consellería los troncos negros sigue a pie de monte. El problema es fácil de entender: no hay quien demande esa madera negra y, en el caso de los montes pontevedreses, demasiado joven para tener una mínima utilidad.

Manuel Santos, presidente de la comunidad de montes de Ponte Sampaio, que tiene convenio con la Xunta, cuenta lo que pasó con las 200 hectáreas que quedaron calcinadas, de las cuales la mitad eran de arbolado. Indica que la consellería sacó a subasta la madera de la parte alta del monte, y que han empezado a retirarla ahora las empresas. Indica que el precio que cobraron por ella es irrisorio, a 4 euros la tonelada, y que si no hubiese ardido «estaríamos falando de millón de pesetas». Santos indica, por tanto, que el aprovechamiento económico del suelo quemado es nulo. Y que lo único positivo, «se se pode falar de algo positivo», es que los encargados de llevársela tienen la obligación de pasar una trituradora y dejar el monte limpio. «É eucalipto e irá rexenerando só», dice. Santos cuenta también que, más allá de esa que se subastó, tienen otra madera calcinada en el monte. «Esa terémola que sacar cos nosos propios medios porque non vemos a maneira de que a leven. Non hai demanda porque é madeira moi nova, que xa ardera no ano 2006, e que non chegara ao momento bo aínda. Non a levan nin gratis, case», enfatiza.

Esa misma historia, la de que la madera que ardió es demasiado joven para que interese al sector, la cuentan desde la comunidad de montes de Salgueiral, en Bora. Su presidente, José Bravo, indica que de momento no pudieron retirar ni una sola tonelada de troncos quemados. «Non hai quen a queira, a nosa é moi pequena porque ardera toda no 2006 e non tiña completado o ciclo. Non é bo para o monte que siga aí, claro, pero de momento non a puidemos sacar», dijo.

 

Camino de piedra y pistas

Lo que cuentan desde otra de las comunidades de montes cuyo terreno ardió este verano, la de Carballedo (Cotobade), donde perdieron unas 60 hectáreas de masa forestal, tampoco invita al optimismo. En su caso, la madera quemada empezó a cortarse hace quince días gracias al convenio que tienen con la Xunta. Pero, según dijo el secretario de la comunidad, Eladio Lois,

«aínda queda moita no monte, moita, moita»

. Este hombre también señaló que la entidad de la que forma parte está pendiente de otros asuntos, como el arreglo de un viejo camino de piedra que quedó destrozado con los incendios:

«Para apagar a lume meteron unha máquina escavadora e estragaron todo o camiño, tanto as

tajeas

como as

tuberías

».

Dicen que el único avance fue el arreglo de una traída de aguas por parte del Concello. Enviaron un informe con los daños tanto a la Xunta como a la Diputación.

2.000 euros

 

Lo que cobraron por la madera quemada en Ponte Sampaio.

Les pagaron la tonelada de eucalipto calcinado a 4 euros.

2.700 hectáreas

 

Lo que ardió este verano en la provincia. A finales de agosto se dio esa cifra de hectáreas.

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